EL DÓLAR POST-ELECTORAL MARCA LA AGENDA OFICIAL Y ANALISTAS PRONOSTICAN QUÉ ES LO QUE PUEDE PASAR CON EL TIPO DE CAMBIO

El Banco Central tuvo que sacrificar nuevamente reservas por u$s170 millones. El Gobierno busca que se intensifiquen los controles sobre el circuito informal y pidió a los banqueros que no se encarezcan los créditos. ¿Cuál es el “clamor” de los economistas sobre el ritmo de suba de la divisa?

La conversación tuvo lugar el lunes posterior a las elecciones, cuando todos los ojos del “país económico” se posaban en las pantallas de las casas de cambio, en busca de señales acerca de cómo sería el panorama post-reelección de Cristina Kirchner.

“Fue un día tranquilo, no se notó tanta demanda del público minorista y el Banco Central sólo tuvo que vender 80 millones de dólares. Una jornada sin sobresaltos”, decía, del otro lado del teléfono, el operador de una mesa de cambios de la “City”.

no había ni una pizca de ironía en su voz. Es que, en los tiempos que corren, el hecho de que “apenas” se necesiten u$s80 millones en un día para calmar el apetito de los argentinos por los billetes verdes es algo para destacar.

Sobre todo, si se tiene en cuenta que el promedio de este último mes ha sido de u$s130 millones diarios.

El dólar y la preocupación oficial
“Domingo, festejos. Lunes, la economía”, señalaba el economista Orlando Ferreres en un artículo de análisis. Y sus dichos coincidieron con lo que sucedió en la práctica.

En efecto, tras las celebraciones por el contundente apoyo logrado en las urnas, Cristina Kirchner puso su mirada atenta sobre lo que estaba pasando con el dólar.

Ordenó que se efectúen mayores controles, a fin de atenuar la presión sobre el tipo de cambio.

Y el hecho de haber impartido órdenes para erradicar a los “coleros” -además de solicitaralternativas para avanzar en una mayor fiscalización de la plaza cambiaria– habla a las claras de la importancia que le asigna a lo que ocurre con la divisa estadounidense.

De hecho, sorprendió que hasta personal de Prefectura Naval y Gendarmería actuasen junto con funcionarios de la UIF, Banco Central y AFIP, en la detección de quienes compran billetes verdes por encargo.

Pero esto no es todo, ya que este “drenaje” de dólares tiene su impacto en otra variable clave: la tasa de interés.

En efecto, obliga a los bancos a aumentarla para hacer más atractivos los plazos fijos y evitar una caída de los depósitos.

Pero, también, al pagar más por sus colocaciones deben cobrar más por el dinero que prestan.

Es por ello que la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, tuvo que reunir a los principales banqueros para solicitarles que no encarezcan desmedidamente el costo de los créditos.

De modo tal que dólar y tasas, a horas de transcurridos los comicios, cobraron un mayor protagonismo en la agenda oficial.

La percepción acelera la compra de dólares
Luego del veranito del “veranito” de venta del lunes, en el que el Banco Central había resignado “apenas” u$s80 millones de sus reservas, este martes volvió todo a la “normalidad”.

La demanda volvió a mostrarse firme, y la entidad tuvo que vender u$s170 millones paramantener la cotización en $4,26.

Y por más que pueda parecer un poco pronto el sacar conclusiones, la gran mayoría de losanalistas no tienen dudas sobre cuál es la interpretación que hay que realizar: las causas profundas que dan lugar a la compra de dólares por parte de ahorristas y empresas no han cambiado ni un milímetro tras las elecciones.

“Hay una percepción de que el tipo de cambio está atrasado. Y es una sensación conasidero real. No se trata de una cuestión psicológica que se pueda resolver con inyecciones de confianza discursiva”, advierte Jorge Todesca, titular de la consultora Finsoport.

“En todo caso, algo que sí cambió con la victoria del Gobierno es que, con el apoyo electoral y su nueva mayoría, el oficialismo puede hacer correcciones sin que se descontrole la situación. Pero de ninguna manera implica que se pueda seguir sin hacer cambios“, agrega el ex viceministro.

En la misma línea, Hernán Lacunza, ex gerente del Banco Central, señala que lapreferencia de los ahorristas por los dólares no estuvo signada en ningún momento por el tradicional reflejo defensivo en tiempos de elecciones.

“De hecho, después de las primarias, la demanda de divisas había aumentado, así que no va a desaparecer ahora mágicamente. Tiene que ver con factores más estructuralesrelacionados con la pérdida de competitividad y asociados a una inflación superior a la internacional”.

También Nicolás Dujovne, consultor y ex economista jefe de Banco Galicia, opina que “las elecciones no eran una incógnita. Pero la continuidad de la política cambiaria sí lo es“. Y arriesga que en breve se verá un cambio en el ritmo de devaluación.

Sin margen para la inercia
Lo cierto es que el contexto actual rebosa de razones para esperar novedades en lasdecisiones del Gobierno en cuanto al tipo de cambio.

Sólo por mencionar las más importantes a las que hacen referencia los economistas, se señalan:

1. La brecha entre inflación y devaluación hace que el país siga con un encarecimiento en dólares del 15% anual.

2. La expectativa de depreciación del peso. A juzgar por el mercado de futuros (Rofex) indica que los inversores creen que el billete verde incrementará su cotización un 15% en los próximos 12 meses, aproximadamente el doble de lo que el Gobierno previó en su proyecto de presupuesto.

3. A esta altura ya quedan pocas dudas respecto de que la salida de capitales del sistemasuperará este año el récord del 2008, y se ubicará en torno de los u$s26.000 millones.

4. La pérdida de reservas del Banco Central se acelera. Y la predicción de los economistas es que en 2012 puedan llegar caer a un nivel de u$s47.200 millones, luego de haber tocado la marca de u$s50.000 millones.

Frente a este diagnóstico y al actual escenario, en las últimas horas se ha escuchado un verdadero “operativo clamor” de los analistas para que, desde el Gobierno, lleguen señales de que se está mirando con mucha mayor atención la situación del dólar.

En cuanto a las prioridades del nuevo Gobierno, “el tipo de cambio está en el tope de la lista“, afirma Miguel Kiguel, titular de la consultora Econviews, quien gráficamente reclama “tomar el toro por las astas“.

Y las expresiones de inquietud no se limitan a los economistas críticos del oficialismo.

También en las cercanías oficiales admiten que habrá retoques en este aspecto del modelo económico.

“Habrá que hacer ajustes en aquellas variables que están despertando luces amarillas y que son las que conocemos todos”, indica Guillermo Francos, presidente del Banco Provincia.

Y da algunas pistas sobre lo que puede venir, al aclarar que “será todo en forma equilibrada para no desbalancear nada. Y, además, siempre mirando el camino de nuestro principal socio comercial, Brasil, para no quedarnos atrás”.

¿Por qué los analistas creen que seguir con la política actual no es una opción posible?

La primera razón es que nadie ve un freno “espontáneo” en la fuga de capitales, si no hay antes una clara señal por parte del Gobierno en cuanto a reducir la brecha entre inflación y suba del tipo de cambio.

“La situación ya llegó a un límite. Se espera que, transcurridas las elecciones, el Gobierno tome una decisión en este aspecto. Si no lo hace, se tornará muy difícil poder vender los productos argentinos al mundo“, advierte Andrés Méndez, director de la consultora AMF.

En la misma línea, Diego Giacomini, economista jefe de Economía & Regiones, destaca que,ante los ojos de los argentinos, “el dólar es el bien que más se ha abaratado en los últimos cinco años, por lo que es inevitable que si todo aumenta, menos la divisa estadounidense, los argentinos perciban que vaya a darse una corrección“.

Un centavo por semana
Claro está, que el hecho de que esta suerte de “situación límite” que perciben los analistas -en cuanto a un dólar que se ha abaratado mucho y que ha corrido muy por debajo de la inflación- no necesariamente es sinónimo de que deba sobrevenir un salto abrupto.

De hecho, la expectativa de los economistas es que eso no sólo no va a pasar sino que, de ocurrir, hasta sería contraproducente.

“Creo que el Gobierno puede ir haciendo una sintonía fina del tipo de cambio”, observa Todesca.

Tampoco Giacomini cree que haya espacio para una devaluación brusca: “A diferencia de otros momentos, ahora hay casi pleno empleo y mucho consumo. Eso implica que si se diese un salto fuerte en la cotización del dólar, eso se trasladará a los precios y, en menos de un año, estaríamos otra vez en la misma situación”.

En consecuencia, lo que se espera es que, más temprano que tarde, el Banco Central empiece a acelerar su ritmo devaluatorio, a un nivel superior al actual para reducir la brecha con la suba de precios.

Los analistas hablan de un centavo por semana promedio (cuatro centavos en el mes). Es decir, un ritmo que resulta el doble respecto de cómo ha venido escalando la divisa en estos últimos meses.

“No hay que esperar nada abrupto. De a centavos, se llegará a fin de año con una paridad de alrededor de $4,35. Según nuestras proyecciones, la cotización para diciembre de 2012 puede estar en $4,80, si no ocurre nada imprevisto con el precio de la soja y en el contexto internacional”, adelanta Ramiro Castiñeira, analista de la consultora Econométrica.

De hecho, las expectativas de casi todos los economistas de referencia, y de los bancos de inversión, apuntan en la misma dirección, tal como lo demuestra la siguiente encuesta de Focus Economics, uno de los sondeos que goza de mayor reconocimiento.

Pero estas cifras están sujetas a ciertas condiciones.

Porque para dar su pronóstico sobre el dólar, entidades y economistas están partiendo de la base de que la nueva gestión de Cristina Kirchner tendrá como firme objetivo el demoderar la inflación, vía un pacto social entre empresarios, Gobierno y sindicatos.

Si no se concreta, el escenario previsto ya es otro.

Si falla el freno a la nominalidad y los acuerdos salariales se negocian otra vez entre el 25/28% -algo que se va a saber ya en febrero cuando arranque la paritaria docente y se anuncie la movilidad de las jubilaciones- la demanda de dólares va a continuar alta y, en algún momento, podría gatillar un corrimiento más brusco del tipo de cambio”, señala el economista Miguel Bein.

Su pronóstico es que, si no se lograse un acuerdo entre partes, el Gobierno podrá mantener al dólar contenido solamente durante el primer semestre. Pero luego, cuando empiecen a mermar las divisas provenientes de la exportación agrícola, podría saltar hasta los $5,50.

Una lucha a varios frentes
“Va haber que jerarquizar los objetivos y priorizar alguno, porque sino un día nos acordamos de las tasas, otro día de la cantidad de las reservas y otro del precio del dólar. Entonces, lo que hacemos el lunes termina impactando negativamente en nuestro objetivo del miércoles”, afirma Lacunza.

En la misma línea, Dujovne señala que “lo que se terminó es la época en la que uno podía tener muchos objetivos y usar muy pocos instrumentos“, al tiempo que reclama unapolítica más decidida en términos de tasas de interés como forma efectiva de frenar la salida de capitales.

Pero todos admiten que este objetivo tendrá su costo, porque puede significar menos consumo, que es lo que motivó la reunión de Marcó del Pont con los banqueros.

Lo cierto es que parar la fuga de capitales, pelear contra la inflación y además sostener el boom consumista se presenta como una lucha en varios frentes y que ahora no resulta tan fácil de batallar.

Fuente: Iprofesional