CONTEXTO 2011: EL “EFECTO BRASIL” SE ACERCA Y AMENAZA CON DEJARNOS EN EL OJO DE LA TORMENTA

“Las cosas no pasan hasta que pasan”, reza una frase. Y comienzan a hacerse realidad temores que, hasta hace poco, eran poco probables. El real tocó su valor más bajo en 10 meses y el Gobierno de Rousseff “avisa” que esto recién empieza. Se suma la crisis en Europa. ¿Fin de fiesta?

El comportamiento de la economía brasileña es, para la mayoría de los industriales argentinos -y también para el Gobierno-, aquello que finalmente determinará en qué magnitud se verá el país afectado por la crisis internacional.

Y las palabras pronunciadas días atrás por su mandataria, Dilma Rousseffya trajeron la primera señal de alarma.

“Es obvio que Brasil está sintiendo la crisis global”, sentenció.

Y sus temores quedan plasmados en el accionar de su Gobierno.

Este miércoles, el real se volvió a depreciar hasta alcanzar los 1,724 por billete verde.

Según el diario brasileño Valor, se trata del punto más bajo desde el mes de noviembre del año pasado.

Así, acumula una impensada y “peligrosa” devaluación -a los ojos de los empresarios argentinos- del casi el 10% desde fines de julio.

El problema para los ejecutivos locales es que, tal como proyectan bancos y consultoras de ese país, este proceso recién ha comenzado y “podría profundizarse en los próximos meses”.

Tal estimación de las entidades surgió a partir de un paper publicado por la Secretaria de Asuntos estratégicos de ese país, que augura más devaluación en el corto plazo.

¿Cuál es el “punto de no retorno” a partir del cual la Argentina entraría en zona de turbulencia? Los expertos consultados por este medio lo ubican en 2,00 reales por dólar. Traspasar ese umbral traerá serias dificultades en el mercado doméstico.

¿Puede ocurrir? Para el especialista en comercio exterior, Raúl Ochoa, “alcanzará esa cotización antes de fin de año”.

Por su parte, André Cabus Klotzle, economista de la Universidad Católica de Rio de Janeiro, alertó ayer que “si no se hace nada para evitarlo, el nivel de 2 reales por dólar es sólo una cuestión de tiempo. Y la verdad es que esto se puede producir en el muy corto plazo“.

En este contexto, Hugo Ganim, presidente de Cafagas, cámara que nuclea a fabricantes de cocinas -un sector que años atrás padeció una “invasión” brasileña- aseguró que “una devaluación del real que no sea acompañada desde acá a nosotros nos mata. No hay que olvidarse que somos vecinos de un gigante que si gana mucha competitividad, nos aplasta. Hay que tener mucho cuidado”.

Pero hay otra cuestión de fondo, que va más allá del valor de real y que también pone en estado de alerta al empresariado argentino.

Y tiene que ver con la decisión del gobierno de Dilma Rousseff de privilegiar la competitividad de la economía por sobre la inflación. Vale decir, hacer crecer su industriaabaratando los productos.

“El escenario de crisis global aumentó la necesidad de acciones más fuertes para mejorar la competitividad de la industria brasileña. No sólo de los exportadores, también de las empresas locales que compiten con productos que llegan de otros países“, señala el documento de la Secretaría de Asuntos Estratégicos.

Y la decisión de avanzar en este sentido la confirma la reciente reducción en la tasa de interés, del 12,5% al 12%, algo que varios analistas ven como el primer paso de sucesivas rebajas.

Los empresarios argentinos miran todo este movimiento con extrema preocupación.

Ven que, aún con un “súper real” el déficit con Brasil trepó a u$s4.000M en lo que va del año (el doble que en los primeros ocho meses de 2010)

Y se asustan porque este nuevo curso de acción en el que avanza el país vecino no hará otra cosa que provocar un “alud” de artículos más baratos que llegarán a la Argentina, a la vez que se les hará más cuesta arriba ubicar los productos albicelestes en ese destino.

Y esto cobra mayor relevancia si se considera que a esa nación se dirigen:

  • El 50% de los autos fabricados en el mercado interno.
  • El 30% de las manufacturas domésticas.

En definitiva, una moneda más barata, un país que redujo sus perspectivas de crecimiento y un Gobierno ahora enfocado en darle competitividad a su industria son tres causales más que suficientes para que crezca la preocupación no sólo de losempresarios argentinos sino del Gobierno K que hasta ahora, venía gozando del viento de cola y manteniendo la economía en piloto automático.

La industria automotriz, en el ojo de la tormenta
La desaceleración de la economía brasileña está impactando en uno de los sectores más estratégicos para la Argentina: la industria automotriz, que explica la mitad del crecimiento de la industria nacional.

Un dato clave es que las terminales y las concesionarias de autos brasileños hoy por hoy tienen un stock de casi 400.000 unidades, lo que equivale a 37 días de venta.

Se trata de una cifra preocupante, dado que, según la entidad que nuclea a las terminales de ese país, cualquier plazo superior a los 35 días es considerado “peligroso” para la industria.

En este contexto, tal como viene informando iProfesional.com, se está ampliando el número de automotrices en ese país que vienen tomando medidas para hacer frente al incremento de unidades sin vender.

La primera fue General Motors, que -tras conceder dos semanas de vacaciones a 300 operarios de una de sus plantas de San Pablo-, suspendió durante varias semanas el turno de los sábados para dejar de producir unos 4.000 vehículos.

Luego se sumaron Ford y Volkswagen, que anunciaron que serán paralizadas temporalmente algunas operaciones para reducir sus altos inventarios.

En el primer caso, la situación es de tal magnitud que, según informaron, la medida incluye vacaciones colectivas para unos 15.000 empleados.

Claro está que en un escenario en el que las fábricas brasileñas están sacando el pie del acelerador y el nivel de ventas no continúa creciendo a tasas chinas, las empresas argentinas que exportan a ese mercado también se verán perjudicadas.

Cualquier baja es preocupante, porque nos pegaría de lleno por el enorme peso que tiene para nosotros”, había confesado off the record a este medio el vocero de una automotriz de origen estadounidense.

Por su parte, Cristiano Ratazzi, presidente de Fiat Auto, días atrás había asegurado que “no hay duda de que si pasa algo en Brasil nos veríamos seriamente afectados; el 80% de la producción de Fiat va a ese destino”.

En la misma línea, el economista Tomás Bulat, sintetizó los temores al asegurar que “un menor crecimiento implicará menos exportaciones de autos argentinos”.

“De algún modo, todo esto pone en peligro la fiesta que hasta ahora estuvieron viviendo las automotrices nacionales”, aclaró.

Ventas argentinas a Europa, otro foco de tormenta
Y al tan temido “efecto Brasil”, se suma lo que sucede en el Viejo Continente.

A contramano de las creencias que sostienen que la Unión Europa (UE) no es uno de los principales destinos de las ventas argentinas al mundo, en realidad sí lo es.

Más aun, en la matriz exportadora nacional, representa el 18% del total. Vale decir, casi el triple de las ventas a China, tal como se observa en el siguiente cuadro, del que diera cuentaiProfesional.com:
Además, algunos de los mercados que hoy lucen más complicados, como España, Italia y Portugal, representan casi el 6% en la matriz exportadora.

Así, cualquier escenario en el que Europa frene su crecimiento afectará las ventas del“Made in Argentina” de manera indefectible. En efecto:

  1. En el plano de las materias primas agropecuarias, la UE es el principal comprador de carne vacuna de alta calidad que se exporta bajo el régimen de Cuota Hilton (tres de cada diez dólares que ingresan al país provienen de las ventas de cortes bovinos a ese destino).
  2. Otro foco de tormenta proviene del lado de la soja, dado que la UE absorbe el 25% de las ventas totales argentinas. Las mismas son enviadas mayormente como biodiesel.
  3. Otro dato que inquieta es que el bloque adquiere el 20% de toda la producción mineraque se exporta desde la Argentina.
  4. Finalmente, es el segundo destino para los vehículos nacionales, por detrás de Brasil, con un 8% del share.

De modo tal que es de esperar que el país se vea afectado por las menores ventas hacia este destino y a otros, en caso de recesión.

“En un mundo globalizado, quien crea que está blindado se equivoca” advierte el experto Palma Cane.

La soja firme
Una de las pocas cosas que hasta ahora es motivo de festejo es que el precio del “yuyito” -que apalanca buena parte del gasto público, sueldos estatales y la fiesta de subsidios- aún goza de buena salud y se mantiene firme en una cotización que ronda los u$s500.

Y esto marca una gran diferencia respecto a lo ocurrido en la crisis mundial previa, que se diera hace tres años, cuando su valor se desplomó.

“En aquel momento hubo una caída muy fuerte de la soja, que se derrumbó de u$s600 a menos de u$s300 la tonelada. Pero había dos grandes diferencias. Una es que se temía una recesión en Asia, cosa que hoy no ocurre. Y segundo, que hoy no existen grandes reservas de alimentos y eso hace que la demanda siga firme”, analiza el economista Pablo Rojo.

Así, el campo argentino tendrá motivos de festejo, al ver que los precios de aquellas materias primas que venden al mundo seguirán altos, frente a un verde Washington quieto.

No obstante, tampoco se prevé una disparada en las cotizaciones sino más bien, un escenario estable.

Y este dato cobra vital relevancia dado que, ante un freno de Brasil, al que se suma un escenario complicado en Europa, no habrá cotización del “yuyito” que permita “bancar” semejantes derrapes.

Fuente: Iprofesional