CONTEXTO “ARGENTINA BIPOLAR”: CLAVES PARA ENTERNDER LOS PRO Y CONTRA DEL MODELO K

Las encuestas muestran que el clima de confianza de la sociedad está en sus máximos registros. Sin embargo, una investigación de la Unión Industrial Argentina, que se conocerá en los próximos días, revela que los ejecutivos sienten temor de cara a los próximos meses ¿Por qué?

La sociedad avaló el modelo económico K en las urnas: las ventas en shoppings, casas de electrodomésticos, concesionarias de autos y en gran parte de los comercios alcanzaron registros nunca vistos hasta ahora.

Más aún, todo indica que el rumbo de la actual gestión se mantendrá luego de octubre.

Hay boom de consumo y la Argentina está beneficiada por la “bendita” soja y por un dólar que se mantendrá barato en el mundo en los próximos dos años.

El clima de confianza de la sociedad es uno de los más altos de la última década y el país no tiene que preocuparse demasiado por sus vencimientos de deuda externa.

Todo esto debería mostrar a los empresarios argentinos brindando con champagne y analizando la forma de cómo aprovechar el actual contexto para invertir más, ampliar sus plantas de producción y hacerse fuertes en el mundo.

Sin embargo, no ocurre eso.

No evidencian el mismo buen humor de la sociedad y tampoco respiran el clima festivo que invade al oficialismo.

Así, otra vez, se vuelve a dar un fenómeno un tanto extraño, en el cual los ejecutivos de negocios reconocen que venden más pero también manifiestan mayores preocupaciones.

¿Estarán viendo el “más allá” y piensan que esta bonanza no es sostenible en el tiempo? ¿O es porque son pesimistas por naturaleza?

Sus temores
Los empresarios argentinos prevén que sus márgenes de ganancia disminuirán en lospróximos 12 meses.

Como si esto fuese poco, afirman que no creen que éste sea un buen momento como para invertir.

Al menos, así se desprende de una encuesta que la Unión Industrial Argentina realizó entre compañías medianas y pequeñas y que se difundirá oficialmente en los próximos días.

Curiosamente el sondeo refleja un empeoramiento en la confianza de los ejecutivos de negocios respecto de la marcha de la economía, en total contraste con el crecimiento que exhibe el país.

Así, mientras la previsión oficial -según el viceministro de Economía Roberto Feletti- es que en 2011 se alcance un incremento del 8% del PBI y, el año próximo, del 5%, losencuestados se muestran preocupados y proyectan una tendencia decreciente en sus volúmenes de ventas.

Por otro lado, sus planes de desembolsos de capital parecerían que no resultarán suficientes como para que el Gobierno alcance su meta de lograr una inversión total del orden del 25% del PBI, necesaria para atenuar las tensiones a las que se ve expuesta la economía.

Por el contrario, ha aumentado el porcentaje de industriales que dice que empeoraron las condiciones para que esto suceda.

Rentabilidad en baja
La investigación, confeccionada por la fundación Observatorio Pyme -dependiente de la UIA, a la que tuvo acceso iProfesional.com– da cuenta de la situación actual y de las expectativas futuras de los empresarios industriales en el segundo trimestre.

En sus números preliminares, la encuesta revela que:

  • En agosto, 6 de cada 10 afirmaron que sus márgenes de ganancia se achicaronrespecto a los de un año atrás.
  • En cuanto a las perspectivas, 7 de cada 10 sostuvieron que la rentabilidad esperada para 2012 será peor o igual que la actual.

 

 

En el desglose de este último punto de las 430 firmas seleccionadas por la entidad industrial, un 26% proyectó que -a un año vista- sus márgenes de utilidades serán “levemente peores”. Un 4% afirmó que serán “sustancialmente peores” y para un 38% se mantendrán “igual”.

Inversiones, pocas
Otro dato que va a contramano del buen humor social y del optimismo del Gobierno, lo da el hecho de que apenas 4 de cada 10 empresarios industriales planea invertir en este trimestre del año.

De hecho, la mayoría (61%) considera que es un “mal momento” para desembolsar dinero en equipos y en maquinarias.

 

El juego de las diferencias
Los analistas dan algunas pistas sobre el por qué existen estas diferencias entre el buen humor de los consumidores, que se contrapone con el poco entusiasmo de los empresarios.

Por ejemplo, los argentinos se encuentran con que:

  • Sus salarios en dólares ya se ubican entre los más altos de la región.
  • Sus sueldos han crecido incluso algunos puntos por encima de la inflación. De modo que la suba de precios no les genera mayores inconvenientes, mientras que puedan indexar sus remuneraciones.
  • Que la divisa estadounidense está más barata que antes, de modo que puedenacceder a otro tipo de ventajas (desde viajar al exterior, revivir el “déme dos”, hasta hacerse de tecnología importada).
  • Que al poder comprar en cuotas fijas tienen la posibilidad de ganar con el “efecto licuación”, es decir, atenuar el impacto de las mismas en el tiempo, en proporción a los ingresos.

Como contrapartida, los empresarios deben lidiar con una situación diametralmente opuesta:

  • El incremento en las remuneraciones les genera una reducción en sus márgenes de ganancias, que sólo pueden atenuarlo por efecto escala (es decir, producir más pero ganar menos por unidad de producto, mientras la economía no dé señales de fatiga).
  • La inflación en dólares, del orden del 15% anual, los ha ido dejando fuera de carrerapara ubicar sus productos en el mundo y más expuestos a la competencia importada.
  • Los incrementos en mano de obra e insumos ya no pueden trasladarlos a precios en su totalidad, al contar con menos margen para hacerlo.
  • El atraso cambiario, que posibilita que los sueldos en dólares sean altos, a su vez, les quita competitividad cambiaria (que sólo es atenuada porque otras divisas, como el real, por ahora siguen altas).
  • Los incrementos en las remuneraciones no han sido acompañados de igual modo con una mejora en la productividad.

Sueldos récord, pero también costos récord
Ernesto Kritz, director de SEL Consultores, había confirmado tiempo atrás aiProfesional.com que “los salarios medidos en dólares ya son más altos que en la década del 90”.

Al respecto, según datos del INDEC, el sueldo promedio ya se ubica en los u$s1.100cuando, en el 1 a 1, se encontraba cerca de los u$s900, si bien esto no necesariamente se traduce en un mayor poder de compra en el mercado doméstico.

Desde el Banco Ciudad destacaron que “los acuerdos salariales que se cerraron en 2011 fueron desde el 24% de referencia oficial al 35%, con un nivel promedio, en la mayoría de las paritarias, cercano al 30%”, con lo cual, los mismos se han mantenido bastante por encima de las estimaciones privadas de inflación.

En tanto, según un relevamiento realizado por la consultora Finsoport – tras la última ronda de paritarias – ya hay una docena de ramas de actividad que enfrentan costos salariales por encima de los de 1998, cuando se comenzó a gestar el “principio del fin” de la convertibilidad.

Así queda reflejado en la siguiente infografía:

La otra realidad
Así, el festejo que representa para muchos argentinos el hecho de cobrar remuneraciones, en dólares, más altas, tiene su contracara en el impacto que esto genera en la caja de las empresas.

En efecto, según la investigación de la Unión Industrial los principales problemas expresados por los empresarios son:

  • El fuerte aumento de los costos salariales (señalado por un 93% de los entrevistados).
  • El incremento en las cotizaciones de las materias primas (88%).
  • La consecuente caída en la rentabilidad (82%).

 

 

Producto del actual contexto, un 85% de los empresarios expresó haber tenido que afrontaralzas en el precio de su principal insumo y un 89% tuvo que otorgar mejoras remunerativas que, en la mayoría de los casos, no fueron acompañadas por una mayor productividad.

Y, en términos interanuales, percibieron una suba en los costos directos de producciónde un 44 por ciento.

Adicción al sobrecalentamiento
En cuanto a la demanda, los ejecutivos de negocios encienden las alarmas por un hecho del que ya viene dando cuenta este medio: se vende más, pero se gana menos por unidad de producto.

Así, muchos de ellos sienten que la Argentina quedó presa (y “adicta”) de tener que crecer -sí o sí- a tasas chinas.

¿Por qué? Sencillamente porque el fabricar más y más es el único “antídoto” para prorratear costos (en ese mayor volumen de producción) y subas salariales de un 25% -y hasta de un 35%- que resultan irrisorias en otras partes del mundo.

Así las cosas, sienten que el modelo “K” ha ingresado en una etapa en la cual el“crecimiento caliente” y a toda velocidad se presenta como un factor clave para su ecuación de negocios.

“Nuestro gran temor ya no es la inflación, es que la actividad se desacelere. Eso sería muy peligroso”, señala a iProfesional.com Mariano Kestelboim, economista jefe de la fundación textil ProTejer.

¿Cómo es la foto actual que hacen los empresarios en este aspecto?

  • Seis de cada diez consideran a la cartera de pedidos de su empresa como “normal”.
  • Y un 25% opina que el nivel de demanda es “débil”.

No obstante, los números que surgen de esta encuesta son más alentadores que los exhibidos hace un año, cuando el 40% expresaba que era flojo y el 50% adecuado.

Por el lado de cómo responde la capacidad productiva instalada, los ejecutivos no dudaron en manifestar que se encuentra al tope de disponibilidad.

Según se desprende del sondeo, la proporción promedio utilizada del parque de maquinarias alcanza el 74%.

En cuanto al empleo, la falta de señales en el crecimiento de la producción también se evidencia en las expectativas de contratar personal.

Un 83% de los empresarios industriales manifestó que no espera tomar ni despedir trabajadores en el tercer trimestre del año.

Por ende, no se esperan grandes incrementos en el nivel de ocupación en el corto plazo.

Fuente: Iprofesional