BRASIL AVISA, LA ARGENTINA SE ASUSTA Y AUMENTA LA TENSIÓN SOBRE EL TIPO DE CAMBIO

“El real marca el rumbo del peso argentino y su relación con el dólar”. Esta frase, que repiten una y otra vez empresarios y analistas de la city, recobra protagonismo. La moneda brasileña ya se abarató en el mes un 4%. Y las nuevas medidas marcan una tendencia preocupante.

Cada vez que Brasil se resfría, la Argentina algo se contagia“. Esta fue, es y será una de las frases más utilizadas a la hora de dejar plasmada la fuerte vinculación que existe con el país vecino.

Esto explica por qué cada vez que llega a estas tierras alguna noticia vinculada con el futuro de la moneda brasileña o con sus tasas de crecimiento, los funcionarios y los industriales locales escuchan con atención.

Sucede que, para el Gobierno K, el gigante sudamericano es uno de los pilares que viene explicando gran parte del viento de cola de la última década. Mientras que, para los empresarios, su futuro es fundamental porque el país vecino es un mercado que puede ser más atractivo incluso que el doméstico.

La importancia en el “ida y vuelta” puede ser resumida en apenas un puñado de números:

• El principal socio comercial adquiere 5 de cada 10 autos que fabrica la Argentina.

• También, demanda más del 40% de todos los bienes industriales que se exportan con sello albiceleste.

• En sentido contrario, Brasil provee 5 de cada diez autos que circulan por las calles argentinas.

• Y aporta el 25% de los bienes de consumo que ingresan al país.

En este contexto, el principal foco de alerta que no da descanso a los industriales nacionaleses el futuro de la moneda brasileña.

No es para menos: basta recordar que a comienzos de 1999 el país vecino abandonó el Plan Real y, en cuestión de días, acumuló una megadevaluación del 40%, que luego se fue profundizando aun más.

Como consecuencia de este movimiento inesperado, en apenas un año, en la Argentina se perdieron unos 10.000 puestos de trabajo, debido a las más de 1.000 empresas que decidieron bajar las persianas para radicarse esa nación o, directamente, para cerrar de manera definitiva, según datos de la UIA.

Así es como aquí quedó latente el “virus del real“, que se despierta y atemoriza a los hombres de negocios cada vez que en el país vecino se habla de una moneda más barata.

Y, en las últimas horas, estos temores reflotaron con inusitada fuerza luego de un sorpresivo “aviso” del Gobierno brasileño, que dejó la puerta abierta a un abaratamiento de su divisa:

• El miércoles, el Banco Central de ese país redujo en medio punto la tasa de interés de referencia (Selic) por primera vez desde el comienzo de la era Rousseff. ¿Qué implica esto? Según Jorge Vasconcelos, economista del IERAL, “con esta medida, Brasil intenta ser menos atractivo para los capitales que buscan aprovechar un alto interés en momentos en que los países desarrollados no lo ofrecen. Así, pretende evitar que la plaza desborde de dólares y que esto genere un abaratamiento de la divisa estadounidense, es decir, un mayor encarecimiento del real”.

• Conocida la noticia, el jueves el mercado reaccionó de manera automática y la moneda brasileña se abarató 1%. Así, en el último mes ya acumula una baja cercana al 4%.

Esta cifra, si bien no parece significativa, estaría mostrando un cambio de tendencia preocupante para los empresarios locales, dado que podrían volverse más competitivos los productos brasileños y menos atractivos los bienes con sello argentino.

¿El fin del “dilema de Dilma”? 
Desde el IERAL explicaron que, desde hace un tiempo, Brasil venía aplicando una fuerte suba en la tasa de interés para contener a la inflación, una variable que le quitaba el sueño a Rousseff.

Sin embargo, terminó pagando su precio: esta estrategia acentuó la entrada de capitales y encareció peligrosamente su moneda.

Así, “Brasil se metió en una trampa que estuvo afectando la trayectoria de su industria, con complicaciones para competir por tipo de cambio”, destacaron desde la consultora.

Este fue, durante meses, el gran “dilema de Dilma“: por un lado, un real que alentara exportaciones implicaba asumir más inflación. Como contrapartida, controlar la suba de precios significaba tener que tolerar una moneda cara y anticompetitiva.

Sin embargo, la presidenta Rousseff habría resuelto finalmente el dilema: según el IERAL, al moderar el gasto público, Brasil está pudiendo “abrir espacio a una caída de la tasa de interés, sin afectar el objetivo de mantener la inflación bajo control”. Y así, gozar de los beneficios de una moneda más barata en momentos en que esa economía viene desacelerándose.

En este contexto, desde Ecolatina ya advirtieron que un cambio brusco en el ingreso de capitales a ese mercado, “provocará una rápida pérdida de valor del real”.

Y esto, si es acompañado por una inflación controlada, es música para los oídos de los empresarios brasileños, dado que podrán incrementar sus niveles de ventas al mundo, incluida, por supuesto, a la Argentina.

En diálogo con iProfesional.com, Vasconcelos aclaró que “la tasa todavía está alta, en el orden de los 12 puntos y todavía es difícil imaginar un derrumbe del real. Sin embargo, la realidad es que, con que baje un poco la moneda, o incluso si se mantiene, a los empresarios argentinos ya los complica”.

Para el experto, la ecuación no resiste la menor discusión: “Ellos tienen una suba de precios del 5% y alzas salariales menores al 7%, en reales. En cambio, nosotros venimos de una devaluación del 7% pero con una inflación en dólares del orden del 15%”.

La industria argentina, cerca de quedar en “offside”
Desde el IERAL remarcaron la importancia que tiene una moneda brasileña cara al destacar que ésta “ha sido un generoso paraguas para disimular los crecientes problemas de competitividad de la Argentina”.

 

Pero con el hecho de que Brasil logre estabilizar su paridad cambiaria, “los costos laborales en el país quedarán rápidamente en ´offside´”, alertaron.

En este contexto, los industriales ya se pusieron en alerta.

 

 

Hugo Ganim, presidente de la cámara de fabricantes de cocinas -que nuclea a firmas como Longvie, Orbis y Gafa-, no ocultó su preocupación: “Un real más barato no es gratuito para la Argentina, porque podría sobrevenir un colapso como el que ya vivimos hace una década. En 1999 ellos devaluaron y nosotros estallamos dos años después, pensando que podíamos vivir con nuestra propia estrategia, totalmente independiente del gigante que teníamos al lado”.

Ganim destacó que, en el caso de los artículos para el hogar, “Brasil tiene una fuerza de producción cinco o seis veces mayor y supo adueñarse del 80% del negocio de línea blanca. Y no queremos revivir eso. Una devaluación allí significa más importaciones acá y esto repercute directamente en nuestro nivel de actividad y en los puestos de trabajo. Tenemos que estar muy atentos”.

No es para menos: pese a que hoy el real está caro, en este sector el Gobierno argentino tuvo que reforzar las medidas restrictivas y contener en la Aduana una avalancha de más de 50.000 electrodomésticos, muchos de los cuales tenían sello “Made in Brasil”.

En la misma línea, Julio Rodríguez, secretario de Grupo PROA, una de las dos cámaras autopartistas que nuclea a más de un centenar de firmas, alertó que “este anuncio de Brasiles una noticia complicada e inesperada. Cualquier devaluación del real, por menor que sea, nos afecta seriamente“.

“Las terminales automotrices, que ahora están incorporando más piezas nacionales, directamente van a volcarse nuevamente a los componentes brasileños. Vamos a tener que pelear palmo a palmo con ellos en nuestro propio mercado, y nosotros vamos a quedar en desventaja por los crecientes aumentos de costos“, disparó.

Por su parte, Mariano Kestelboim, economista jefe de Fundación ProTejer, entidad que nuclea a la industria textil, aseguró que “nos afecta tanto una devaluación de Brasil como una desaceleración de su economía“.

Y, en el caso de que el real pierda valor, el experto se mostró partidario de que “nuestra moneda acompañe ese movimiento, para no perder competitividad”.

El peso, rehén del real
Vasconcelos, reiteró la idea de que, más que nunca, “el peso argentino es un rehén del real. Más del 40% de nuestras exportaciones con valor agregado se dirigen hacia nuestro principal socio comercial. Por eso, los movimientos que experimenta la moneda brasileñasiempre tienden a ser ´copiados´ inevitablemente por la nuestra”.

Ahora, ¿con qué velocidad se daría este abaratamiento del real y cuán “obligado” quedaría el Gobierno argentino de copiar ese movimiento?

Desde Finsoport opinaron que la implementación de esta nueva estrategia brasileña será gradual ya que, en su opinión, “la idea de política económica en ese país es que nada ocurra bruscamente“.

Sin embargo, aseguraron que, a medida que esto avance, “en la Argentina el dólar frente al peso se va a ver más presionado” al alza.

Por su parte, Mauro Gini, portfolio manager en FDI Gerenciamiento de Patrimonio, sostuvo que “la rebaja de medio punto de la tasa de interés que se conoció esta semana impactará directamente porque Brasil es nuestro principal socio comercial”.

“A partir de este nuevo escenario es probable que el ritmo devaluatorio del peso argentino comience a intensificarse“, agregó.

“El punto es que si Argentina no acompaña lo que ocurra con el real, se registrará una clara erosión en la posición competitiva de los diversos sectores exportadores“, recalcó.

De este modo, el “dilema de Dilma“, paradójicamente, se estaría trasladando hacia la Argentina: “El BCRA se puede encontrar con que, si opta por una devaluación acelerada del peso en un contexto inflacionario como el actual, puede generar una mayor presión sobre los precios, por lo que sus efectos se terminarían licuando”, consideró Gini.

Gastón Rossi, economista de GLC, la consultora dirigida por Martín Lousteau, opinó en la misma línea: “Esta medida no es una buena noticia para el país, ya que en caso de tener que permitir un corrimiento del tipo de cambio local, se verá complicado por la alta inflación, que puede tener un efecto contraproducente y generar expectativas que incrementen la suba sostenida de los precios”.

Sin embargo, Mario Blejer, ex presidente del BCRA, aseguró que, en esta película, un real más barato es el “mal menor”: “Esta baja de la tasa de interés puede ser el preanuncio del inicio de una devaluación gradual pero para la Argentina la realidad es que ésto sería menos costoso que una recesión en el vecino país“.

¿Nuevo “round” con Dilma?
Más allá de este debate, para los industriales el temor es que, en caso de que el peso argentino no “copie” el abaratamiento del real, se produzca una avalancha de importaciones. Y no es para menos:

• Brasil, pese a tener una moneda cara y poco competitiva, durante los primeros ocho meses del año le vendió un 31% más que durante el mismo período de 2010.

• Como contrapartida, la Argentina le exportó apenas un 18% más.

• De este modo, el déficit bilateral se disparó hasta los u$s3.700 millones, casi un 100% más que el nivel del año pasado, alcanzando un nuevo récord histórico.

 

• Otro dato preocupante es que, por primera vez en años, la Argentina perdió una posición en el ranking de proveedores de Brasil y quedó relegada al cuarto puesto, al ser superada por Alemania.

El siguiente gráfico muestra cómo el rojo en el intercambio comercial no para de crecer:

 

 

En este contexto, Ganim aseguró que “habrá que estar atentos y aplicar más controles y restricciones para no perder el mercado interno en manos de las empresas brasileñas”.

El problema es que la Argentina, que recientemente se convirtió en el país más proteccionista del mundo -según un relevamiento del Global Trade Alert- ya asumió un fuerte compromiso con el gobierno brasileño de evitar nuevas barreras al ingreso de sus productos.

De hecho, meses atrás, cuando la administración kirchnerista trabó la entrada alimentos de ese país, Rousseff aplicó la ley del Talión y detuvo miles de autos argentinos en la frontera, lo que llegó a provocar cancelación de turnos entre las industrias locales.

De este modo, los expertos alertan que cualquier chispazo encenderá nuevamente el fuego cruzado con el país vecino, un aliado que resulta clave para sortear esta nueva fase de la crisis internacional.

Fuente: Iprofesional