BEIN: “EN LO FINANCIERO LA ARGENTINA ESTÁ BLINDADA POR MALAS RAZONES”

Entrevista Adriano Bianchi.-

Luego de varios años de crecimiento sostenido a tasas muy altas, sumado a un contexto de crisis internacional, el futuro en lo económico para el país plantea nuevos desafíos. En este sentido, el economista Miguel Bein, sostuvo en diálogo con ámbito.comque en la Argentina “estamos llegando al pleno empleo”. “Es el final de una época, ahora la agenda debe pasar por la productividad”, agregó.

Al respecto, considera que el modelo económico kirchnerista no está agotado, sino que “llegó a donde se proponía llegar, al pleno empleo. Ahora, se impone una agenda de repensar nuevos objetivos”, explicó.

En el marco tercer Congreso Anual organizado por Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA), además le explicó a este medio que frente a la crisis internacional, el país “desde el punto de vista financiero, esta blindada, pero por las malas razones”. 

Periodista: ¿Cuáles son los desafíos que se le plantean a la Argentina de cara al futuro?

Miguel Bein: El principal desafió es que ahora estamos en el final de una época. La Argentina es un país que recorrió exitosamente un trayecto, desde la hiperpobreza y el hiperdesempelo, a la ocupación casi plena. Estamos en un 7% de tasa de desempleo. Cuando baje un punto más estamos en pleno empelo. Por ende, cuando uno está en pleno empleo, todo el debate sobre reacción de puestos de trabajo, por definición, se convierte en un conjunto vació. No existe más.

P.: ¿En esta situación de pleno empleo, como se hace para seguir creciendo fuerte?

M.B.: Cuando se llega a pleno empleo, la población crece al 1%, la población económicamente activa, eventualmente, al 1,5%, entonces el empleo aumenta al 1,5%. Para seguir creciendo al 5 o 6 por ciento, hay que apelar a la productividad. La productividad depende de una agenda para la inversión y esta no se financia con caja, se financia con crédito. Crédito de bancos para Pymes y para los grandes proyectos se financia con créditos multilaterales con los del BID, el Banco mundial, Corporación Andina de Fomento. Entonces, la agenda pide reconectar a la Argentina con un origen de fondos de largo plazo, a tasas bajas, para comenzar a expandir la infraestructura de a cuerdo a las necesidades de un país desarrollado. En este año, el PBI per cápita es de 11.500 dólares, para llegar a un estadío intermedio de país desarrollado hay que llegar a 20.000 dólares por habitante. Eso significa una agenda de productividad, que no es solo tipo de cambio o movimiento de variables financieras.

P.: ¿Esta nueva época de la que habla, implica que el modelo económico kirchnerista está agotado?

M.B.: No, lo que avisa esta nueva época es que el modelo llegó a donde se proponía llegar, al pleno empleo. Porque el modelo no se proponía llegar al desarrollo económico. Ahora, se impone una agenda de repensar nuevos objetivos, la programación federal de la obra pública, las economías regionales, hay toda una agenda de promoción del crecimiento en base a la productividad y no en base al empleo. Ahora el tema no es seguir aumentando el consumo en forma violenta, el desafío es incrementar la inversión para que argentina pueda recuperar potencia industrial, ganar mercados de exportación. Es una bisagra, un escenario completamente distinto. Para mi es un éxito haber llegado al pleno empleo. El crecimiento se llevó todo puesto y nos puso en equilibrio fiscal, externo y en pleno empleo. La agenda del desarrollo es distinta, es otra cosa.

P.: ¿Cómo ve la situación de los mercados ante la crisis internacional?

M.B.: Con los mercados no se sabe, sobreactúan a la baja o al alza. Hay que tener cuidado con ellos. Hoy hay problemas serios en la economía de la OTAN para resolver. Estamos hablando de economías muy endeudadas, tanto en el sector privado como en el público. Esto no es una recesión normal, estamos en el proceso de digerir una crisis de exceso de endeudamiento, que se llevo adelante durante décadas.

P.: ¿Y en ese contexto, cómo está parada la Argentina?

M.B.: Desde el punto de vista financiero, esta blindada pero por las malas razones. Tenemos un sistema financiero que es 12 puntos del producto, es un décimo del sistema financiero de un país desarrollado. Entonces, si no hay créditos, no se puede tener una crisis de créditos. Si no hay hipotecas, no se puede tener una burbuja inmobiliaria. La Argentina es un país que se desendeudó un montón, tiene una relación deuda producto, la que flota en el mercado, de 14 puntos. Ese fue un logro de Néstor Kirchner y lo hizo con herramientas ortodoxas y heterodoxas. Con superávit fiscal, con quitas, con renegociaciones, usó todo el menú. La Argentina es un país desendeudado, por lo tanto, no tiene contagio ni por el lado de la deuda, ni por el lado del crédito. Veremos que pasa con el comercio exterior y cómo sigue Asia.

Fuente: Ámbito