RADIOGRAFÍA DEL ESCENARIO MUNDIAL

Los ejecutivos de negocios sacan cuentas. Revisan proyecciones. Afinan el lápiz. Saben que este nuevo “tsunami” los puede afectar. Y buscan identificar de dónde vendrá el golpe más duro. En el presente artículo se revela la radiografía de las ventas del país al mundo y el escenario que viene, según expertos.

 

Mientras que en el “vecindario” en el que habita la Argentina se respira un aire de relativa calma, puertas afuera la amenaza de un descalabro generalizado no da tregua.

No es para menos: con una posible recesión de la economía estadounidense a la vuelta de la esquina, un crecimiento de la Eurozona más bajo al esperado, la inestabilidad latente que muestran muchos países y la amenaza del principio del fin de la moneda común, la incertidumbre global está pegando de lleno en los “talones” de los mercados financieros.

Frente a este panorama, días atrás, la ministra de Industria Débora Giorgi, aseguró que “profundizar el comercio con el Mercosur es el pilar fundamental para blindarnos ydespegarnos aún más de los remezones de la crisis internacional”.

Lo cierto es que “blindaje” y “desacople” son dos conceptos que suenan como música para los oídos de cualquier gobierno en un contexto de turbulencia global.

Sin embargo, ¿puede la Argentina salir indemne de esta nueva fase de la crisis que amenaza con convertirse en un potencial tsunami?

Brasil: luces amarillas en el horizonte

Para Mariano Lamothe, economista de Abeceb, las dos vías de transmisión directa de la crisis y que podrían afectar a la economía doméstica son Brasil y las commodities agrícolas.

Con respecto a la primer variable, en los últimos años, la realidad demostró que cuando el país vecino estornuda, la Argentina casi no tiene chances de no contagiarse.

Sucede que para gran parte de los empresarios locales, la evolución del real es tanto o más relevante que el futuro del dólar. Y la posibilidad de que se desplome el consumo brasileño es igual de preocupante que una baja en la demanda en el mercado argentino.

No es para menos: Brasil compra actualmente el 21% de todo lo que la Argentina le exporta al mundo.

Y los autos representan 4 de cada 10 dólares del total. De hecho, el país vecino adquiereexactamente el 50% de todos los vehículos que se fabrican en este país.

El siguiente cuadro da cuenta de cómo el “made in Argentina” se distribuye entre losprincipales socios comerciales:

Si Brasil llegara a desacelerarse, el impacto en la industria argentina sería fuertísimo, porque la dependencia que existe es muy marcada”, alertó Lamothe, quien recalcó además que hay todo un entramado de pequeñas y medianas empresas enfocadas en la producción de bienes con valor agregado que dependen del futuro de ese país.

En este contexto, días atrás Dilma Rousseff, la mandataria brasileña, elevó la preocupación entre los hombres de negocios argentinos al alertar que “es obvio” que su país está sintiendo los efectos de la crisis global.

En momentos en los que esa nación muestra claras señales de enfriamiento, Morgan Stanley echó más leña al fuego al reducir el pronóstico de crecimiento para 2011 a 3,7% (desde un 4%), mientras que para el año próximo lo redujo un 3,5% (de un 4,6%).

Incluso, en el día de ayer, el subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Miguel Savastano, alertó que una caída superior a 1% en el PBI brasileño en 2012 “arrastrará al resto” de Sudamérica.

Si bien los expertos coinciden en que es prematuro hablar de un freno brusco en el nivel de consumo -una de las principales variables que deben observar los empresarios argentinos-, hay divergencias sobre cuán bien parado o no saldrá Brasil de esta crisis. Y por ende, la Argentina.

Para el economista Tomás Bulat hay una “señal amarilla” con respecto al país vecino: “Se espera un menor crecimiento, algo lento, no abrupto. Y esto repercutirá en menos exportaciones de autos hacia ese país“.

Un dato clave es que algunas terminales automotrices brasileñas están recortando turnos de producción.

El punto que más preocupa es que esta baja en el ritmo de fabricación el día de mañana también pueda traducirse en menores pedidos de vehículos argentinos, lo que impactaría negativamente en un sector que equivale a cerca del 50% de la actividad industrial.

Al respecto, Gustavo Segré, director de la consultora Center Group, explicó aiProfesional.com que “se prevé que, para el último cuatrimestre, haya una contracción en la demanda de autos de entre el 20% y el 30% respecto a los números que proyectaban las automotrices”.

Por su parte, Welber Barral, ex secretario de Comercio Exterior durante el último gobierno del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, señaló a este medio que “la incorporación de millones de brasileños a la clase media, ocurrida en este último tiempo, servirá como efecto amortiguador para morigerar los embates de la crisis”.

La otra luz de alerta está vinculada con el futuro del real.

Desde Ecolatina advirtieron que si la aversión al riesgo se dispara, esto incentivará el vuelo a la calidad (“fly to quality”) por parte de los inversores, que venderán los activos de riesgo para buscar refugio en aquellos que les brinden seguridad.

“Este vuelo hacia la calidad podría revertir bruscamente el flujo de capitales hacia Brasil, provocando una rápida desvalorización del real”, alertaron, lo que generaría una baja automática de las exportaciones de productos industriales argentinos, castigados actualmente por la suba de costos.

En tanto, el economista de FIEL, Daniel Artana, explicó que una devaluación de la moneda brasileña afectará a la Argentina “porque nuestro comercio industrial está muy ligado”.

Y advirtió que ante un panorama así el Gobierno local “va a tener que acompañar en alguna medida” el movimiento de la divisa del país vecino, acelerando su ritmo devaluatorio.

Al respecto, Segré consideró que el comienzo del fin del “Súper real” “es algo probable“. Y adelantó que, para fin de año, habría que esperar que la moneda brasileña se ubique en 1,70 por dólar (desde los 1,50 actuales), “un nivel que no es dramático”, pero que “no haría más que agravar los problemas de competitividad de la industria local”.

China y commodities: ¿una luz al final del túnel?

A la hora de trazar una radiografía comercial, cabe destacar que, durante el primer semestre, la Argentina realizó exportaciones al gigante asiático por casi u$s2.600 millones, equivalente al 6,5% de todo lo que vende al mundo. De ese total, más del 80% está explicado por la soja, sus derivados y otros granos.

Si bien su peso en la economía doméstica parece relativo, la clave está en la fuerte influencia que tiene China en la formación de precios de commodities a nivel global y su peso fundamental en todo el Sudeste Asiático. Todo ese bloque, en conjunto, demanda el 14% de los productos que exporta la Argentina.

“Al mirar a China también hay que pensar en Tailandia, Japón, Malasia… decenas de países que dependen del comercio con el gigante asiático. Si China sufre, todas estas economías sufren. De ahí la importancia para nosotros“, explicó Ernesto Taboada, director ejecutivo de la Cámara de Producción, Industria y Comercio Argentino-China.

En este contexto, días atrás, desde el Banco Mundial lanzaron una advertencia preocupante: América latina recibirá “un duro golpe” si la economía china se frena con fuerza y reduce sus importaciones de materias primas.

En este contexto, desde Finsoport consideran que “es posible que los precios internacionales de las commodities agrícolas que exportamos se reduzcan en los próximos meses“.

Sin embargo, para los expertos, los llamados fundamentals (demanda, stocks mundiales y proyecciones de cosechas) por el momento juegan a favor de las cotizaciones, por lo cual no se prevén caídas como las que los granos experimentaron en 2008, con bajas de hasta un 70%.

EE.UU. y la Unión Europea: alerta para empresas

Si bien los principales focos de atención están puestos en Brasil -por los autos- y China -por la soja-, los expertos recomiendan no desatender lo que suceda con Estados Unidos y la Unión Europea y sus niveles de consumo.

No es para menos: si se toma a la zona del euro como un único territorio, ambos mercados representan el 24% de la demanda de productos argentinos, 3 puntos más que Brasil.

Al respecto, Lamothe destacó que “una desaceleración más marcada de la economía estadounidense va a impactar principalmente en las exportaciones de productos metalúrgicos y siderúrgicos”. 

En tanto, desde Economía & Regiones alertaron que EE.UU. además adquiere “el 30% de las exportaciones totales del complejo vitivinícola, el 40% de las del complejo alumínico, el 25% del azucarero, 31% del mielero, y el 46% de los envíos de yerba mate y té“.

Por otra parte, en el caso de la Unión Europea, un menor crecimiento “va a afectar principalmente a los exportadores de frutas, vinos y demás alimentos con valor agregado“, según Lamothe.

De este modo, aseguró que si bien el sostenimiento de la soja y un Brasil más o menos sólido podrán garantizar que, en los grandes números, el impacto de la crisis no sea peligroso para la economía doméstica, “una contracción de estos otros dos mercados va a perjudicar especialmente a las empresas que no tengan un pie en Brasil u otros países emergentes”.

Por ahora, las materias primas resisten

Al respecto, Barral explicó desde San Pablo a iProfesional.com que “en las últimas semanas, y sin mucha publicidad, el gobierno chino empezó a aplicar algunos incentivos para el consumo interno, para asegurar su propio crecimiento. Esto puede garantizar el sostenimiento, al menos, del nivel de importación de alimentos y ayudar a mantener el precio de las commodities“.

En la misma línea, Lamothe explicó que “China entendió que necesita generar demanda interna para sostenerse. Y este es un amortiguador para las cotizaciones de las materias primas“.

Además, recalcó que “el hecho de que Estados Unidos plantee varios años de tasas bajas significa dólar barato y esto repercute positivamente en los precios”.

Un dato clave es que, a pesar de numerosas “jornadas negras”, las materias primas agrícolas, por el momento, vienen resistiendo con fuerza el temporal:

• El maíz cotiza hoy a u$s287 la tonelada en Chicago, casi 5% más que la última jornada de 2010.

• En tanto la soja vale u$s513 la tonelada, 0,2% por encima de los niveles de fines de diciembre pasado.

• El trigo hoy se sitúa en u$s280 por tonelada, tan sólo 3% por debajo de los niveles del 30 de diciembre.

Desde la consultora Abeceb afirmaron que “no se esperan grandes cambios en los precios de las commodities. Observamos que la tendencia a largo plazo se encuentra estable, ya que la demanda de alimentos por parte de China e India, tras incrementarse fuertemente entre 2007 y 2008, ahora se mantiene”.

No obstante, pese a que los precios de las materias primas vienen resistiendo los embates de la crisis, desde Finsoport alertaron que el Gobierno enfrentará este nuevo escenario “conmenores márgenes de acción que los que ostentaba tres años atrás”.

Esto es, un saldo comercial reduciéndose progresivamente -lo que augura mayores tensiones sobre el tipo de cambio- y un superávit fiscal agotado que dificulta realizar políticas contracíclicas.

Fuente: Abeceb – Iprofesional