LAS 10 CLAVES ECONÓMICAS QUE EXPLICAN LA ROTUNDA VICTORIA DEL GOBIERNO EN LAS URNAS

El hecho de poder conservar el empleo y el miedo al cambio, figura en la lista de los causales del rotundo éxito del oficialismo. La contundente victoria del oficialismo deja de a las claras que, cuando la economía de un país crece y el dólar se mantiene bajo control, la sociedad tiende a priorizar la “estabilidad de bolsillo”.

En este contexto, una inflación que no se espiraliza parecería ser un mal menor para todos aquellos que pueden indexar sus salarios e, incluso, aprovecharse del “efecto licuación” al comprar un producto en cuotas fijas.

Así, aparecen a primera vista diez razones que afloran como los factores que han respaldado al Ejecutivo en las urnas.

El hecho de poder conservar el empleo y, tal como publica La Voz del Interior, el miedo al cambio, figura en la lista de los causales del rotundo éxito del oficialismo elaborada por el matutino cordobés:

  1. La economía crece. Entre 2003 y marzo de 2011, el Producto Bruto Interno (PBI) acumula un alza del 78%. En general, y con matices, a todos les va bien: al que vende, al que fabrica, al empleado. Cuando la rueda del crecimiento gira, el resto de los problemas pasa a segundo plano. El déficit energético, el deterioro de la balanza comercial o el creciente déficit fiscal parecen convertirse en temas de discusión académica o de mesas de café de economistas.
  2. Hay trabajo. Desde 2003, se crearon tres millones de empleos y dos de cada tres fueron formales. El desempleo está en 7,5%, el más bajo en dos décadas. Además, “bajó sensiblemente el miedo a perder el empleo; la percepción de estabilidad es importante”, considera Ernesto Kritz, de Sel Consultores.
  3. El consumo no afloja. Hoy el consumo interno explica las dos terceras partes del crecimiento de la economía. Se vende todo: departamentos, ladrillos, autos, ropa, televisores, consultas médicas. El que tiene, gasta. Se superó el consumo postergado de los años de crisis; no obstante, el argentino va por más. Hay dos razones que motorizan la fiebre de gasto privado: ahorrar no conviene (el plazo fijo rinde 11 por ciento a 365 días) y los bancos alimenta sin pausa el mercado de créditos personales y de financiación con tarjetas de crédito.
  4. Hay subsidios. Los sectores más vulnerables, que tienen empleos muy precarios y de bajo salario, compensan con la asistencia del Estado. Hay múltiples planes financiados por municipios, provincias y Nación, pero el más exitoso ha sido la asignación universal por hijo, hoy en 220 pesos.
  5. La inflación no le quita el sueño a nadie. En la medida en que los ingresos vayan parejos con la inflación, ni la suba de precios ni la alteración de las estadísticas del Indec son vistas como problema. En la gestión de Cristina, el salario promedio según el Indec subió 130% entre junio de 2007 y junio de 2011, y el de los informales se recuperó 173 por ciento.
    Una encuesta de Poliarquía de febrero pasado, con mil casos en todo el país, reveló que para el 40% de los argentinos la inseguridad es el principal problema. Le seguían el desempleo (11%), la pobreza (8%), la educación (7%), la clase dirigente (4%) y recién en el sexto puesto asomaba la inflación.
  6. Mejor no cambiar. El mundo desarrollado cae otra vez en crisis, aún sin reponerse de lo que fue 2008/2009. La Argentina sufrió entonces, pero el Gobierno logró transmitir que los problemas fueron causados por causas externas. Ahora se repite la historia. Nadie hubiera imaginado a Estados Unidos al borde del default ni a Europea haciendo tremendos esfuerzos por rescatar a países que no soportan el euro caro. Cristina aplaude “el modelo argentino” e insiste con sus recetas: cupos a la importación y financiamiento intraestatal. la gente interpreta que eso funciona.
  7. Acercamiento a la clase media. La muerte del esposo de la Presidenta y cierta explotación del luto en la viudez la humanizaron y la acercaron a los sectores medios. La conexión mejoró, aunque el bolsillo es contundente: el triunfo del domingo se explica más por el voto de la clase media, que consume y se beneficia de los aumentos salariales, que de los sectores más postergados, que históricamente votan al peronismo. “La clave no estuvo en la fidelización de los sectores bajos sino en la recuperación de los sectores medios”, apunta Kritz.
  8. Los jubilados pesan poco. Sólo el 15% de los electores del padrón electoral tiene más de 65 años. Es probable que muchos jubilados (que cobran la mínima, que iniciaron sin suerte juicios a la Anses o que querían el 82% que derogó la Presidenta en 2010) no la hayan votado. Pero también es cierto que cuatro de cada 10 pasivos se jubiló con moratorias de las conocidas como “amas de casa”. Cobran la mínima, pero de no haber existido esa cuestionada política previsional, hoy no cobrarían nada.
  9. El dólar no se dispara. La Argentina está por cumplir una década con el dólar bajo control. Entre 2003 y mediados de 2008, se mantuvo por debajo de $3,30. Desde entonces comenzó a subir, pero con “minidevaluaciones” que estuvieron muy lejos de la inflación real.
  10. El cambio es un riesgo. Cuando la “foto” está buena, nadie apuesta al cambio. Algo así pasó en 1995 con Carlos Menem, cuando fue reelegido con el 50% de los votos.
Fuente: La Voz del Interior