EUROPA: UNA CRISIS QUE SE MIRA DE LEJOS, PREOCUPA PERO NO CONDICIONA A LA ECONOMÍA ARGENTINA

Con China y Brasil como principales socios comerciales y lejos de recibir grandes inversiones desde los países en problemas, la Argentina no sufre por la turbulencia europea, pero debe seguir de cerca a Italia y España.

BRUSELAS.- La mujer fuerte de la Unión Europea y canciller (primera ministra) alemana,Angela Merkel , había anticipado que lasolución que surgiría el pasado jueves de la cumbre de líderes de la eurozona en Bruselas no iba a acabar con todos los problemas de deuda de ciertos países de la región. Incluso el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude-Trichet, había advertido que un default en Grecia podría engendrar una crisis similar a la que provocó la caída del banco norteamericano Lehman Brothers en 2008. La Argentina no puede relajarse ante semejante panorama.

Todos los analistas y funcionarios argentinos y europeos coinciden en que el impacto de la crisis europea, que comenzó hace un año con el primer rescate a Grecia, y los siguientes, a Portugal e Irlanda, no está afectando mucho a la Argentina, cuyo crecimiento y comercio depende ahora más de China y recibe pocos capitales. La UE compra el 16% de las exportaciones argentinas, que tienen como primeros destinos Brasil y Extremo Oriente. Pero esta crisis que también amenaza a dos de las cuatro economías grandes de la eurozona, España e Italia, tampoco es inocua y casi nadie quiere animarse a lo que sucedería si se profundizara. “Prever qué va a pasar en Europa es hacer ciencia ficción, pero si se profundiza la crisis, no afectará sólo a Europa sino a todo el mundo”, opina un funcionario de la Comisión Europea (Poder Ejecutivo).

Si llega a cumplirse la advertencia de Trichet, la Argentina sufrirá una caída de sus exportaciones, tanto por precios como por cantidades, y recibiría aún menos inversión. A menores ventas externas, menor recaudación impositiva y más dificultades para pagar la deuda, sobre todo con un panorama fiscal actual más ajustado que hace tres años y con menos excedentes para hacer política anticíclica. También sería más difícil que las empresas consiguieran crédito, como se ha comprobado en estos días con las cancelaciones de emisiones de obligaciones negociables de YPF y Celulosa Argentina ante la turbulencia financiera. Mientras tanto, los europeos buscan la salida de la crisis con más exportaciones.

De momento, en los primeros cinco meses del año, las exportaciones argentinas a la UE aumentaron 43%, más que el incremento promedio de 25%. A su vez, las importaciones desde el bloque subieron sólo 20%, frente al 38% global. Es decir, el comercio por ahora no ha reflejado ningún signo de crisis, sino lo contrario. Las ventas y compras argentinas a España, Italia, Irlanda y Portugal tampoco la evidencian, pero sí las de Grecia: las exportaciones hacia allí crecieron sólo 9% y las importaciones se elevaron 61 por ciento.

En cuanto a la inversión extranjera recibida por la Argentina, los datos aún son prematuros para sacar conclusiones. Sin embargo, en el primer trimestre de 2011 la inversión de España, uno de los principales actores en el país junto con Estados Unidos, cayó 79,2%, a apenas US$ 22,1 millones, según el Ministerio de Industria español. Se trata de un descenso más marcado que el del total de la inversión externa en el país, que bajó 13,2%, a 1966 millones, según el Banco Central argentino.

En la Comisión Europea reconocen que la solución alcanzada el jueves en la capital belga implica un “default encubierto” bajo el nombre de reprogramación de pagos de la deuda, de modo de alargar los plazos de los vencimientos. Admiten que una reestructuración de Grecia en sí no es preocupante, pero temen el contagio. De todos modos, trazan una diferencia entre Grecia y España. El primero es un país al que los burócratas europeos no ven comprometido con el ajuste fiscal que ellos proponen, más allá de lo que se viene aprobando desde hace un año, y advierten que en los próximos años el gobierno del socialista Giorgios Papandreu perderá “soberanía” porque estará sometido a los designios de la UE, el BCE y el Fondo Monetario Internacional (FMI). En cambio, en la Comisión destacan que el socialista que gobierna España, José Luis Rodríguez Zapatero, aplicó ya una medicina “seria” a su economía. Zapatero no es profeta en su tierra y enfrenta protestas como en Grecia, aunque menos violentas.

Desangelado como el lluvioso y ventoso verano de Bruselas, el comisario europeo de Comercio, el belga Karen de Gucht, opina que América latina no está sufriendo la crisis de la eurozona, en la que varios países, como Alemania, aún crecen porque ahora exportan más al resto del mundo que dentro de la región. No tan optimista es Adrian van den Hoven, director de relaciones internacionales de Business Europe, la patronal que agrupa a 41 federaciones de 35 países europeos. “En el mediano plazo, la inversión directa no será afectada en forma directa, pero el costo financiero se incrementará en los próximos meses por la crisis de la deuda y por las nuevas reglas más exigentes que se impondrán a los bancos. Por eso, existe el potencial de un descenso de la inversión. Pero las grandes empresas industriales europeas están muy fuertes, crecen, exportan y tienen presencia en el Mercosur, donde hay potencial de crecimiento en la demanda doméstica y en la exportación, particularmente en Brasil, por su crecimiento y su estabilidad. Este país ganó más mercado en Europa, en detrimento de la Argentina.”

La UE pelea con Estados Unidos por la primacía como inversor extranjero en América latina, donde ha enterrado US$ 315.000 millones, la mitad en Brasil y la Argentina. A su vez, sobre todo a partir de la bonanza de la región en la última década y de la crisis europea, la inversión latina creció en el Viejo Continente hasta alcanzar los 50.000 millones, principalmente de Brasil y de México.

En la Dirección General de Comercio de la Comisión Europea se jactan de que ante la crisis económica europea, el bloque de los 27 países -los que adoptaron el euro son 17- “no ha reaccionado con restricciones a la importación, sino con una fuerte vocación de integrarse al mundo porque se cree que el crecimiento dependerá de mayores exportaciones”. “Vamos a seguir respetando las normas de la OMC [Organización Mundial de Comercio]”, dicen, en referencia implícita a la decisión de la Argentina de retrasar la concesión de licencias no automáticas más allá de los 60 días permitidos por ese organismo y frenar de facto las importaciones de grandes empresas hasta que se comprometan a exportar volúmenes similares.

En la Dirección General de Agricultura de la Comisión dicen que han leído “en la prensa argentina el mito de que los europeos tratarían de vender en la Argentina lo que no pueden vender en Europa, pero los europeos no hacen dumping para exportar y no pueden hacerlo con el euro tan fuerte como está”. Y agregaron: “En la crisis de 2008, la Argentina tomó las primeras medidas contra China. Fue una bonita excusa para poner en práctica una política proteccionista”. No se descarta que una nueva crisis internacional eleve las barreras argentinas a la importación.

Sin ofertas sobre la mesa

La negociación de un tratado de libre comercio entre el Mercosur y la UE se dilata. “Si no tenemos aún ofertas [de liberalización comercial] sobre la mesa, no es culpa de nadie”, matizan en la Dirección General de Comercio de la Comisión, después de que esta semana su jefe, De Gucht, acusara a la Argentina de pedir un retraso en el intercambio de propuestas con el argumento de que no podía ofrecer concesiones en plena campaña electoral.

Fuentes diplomáticas argentinas reconocieron que el país solicitó que las ofertas se presentaran en mayo pasado para alejarlas de los comicios, pero responsabilizaron a los europeos de retrasarlas hasta julio, mes en el que no se presentaron. “Los europeos no quisieron discutir en mayo porque hay diez países de la UE que se oponen a la apertura agrícola. Francia los encabeza, pero la acompañan países como Malta y Luxemburgo”, explicaron desde el lado argentino.

“Las negociaciones van lento por las elecciones presidenciales de Francia”, opina Van den Hoven. El empresario reconoció que para el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se hace difícil hacer concesiones cuando falta menos de un año para los comicios. El ejecutivo de Business Europe admite: “Es verdad que en la Argentina y Brasil los industriales se resisten a cualquier tipo de apertura”.

Uno de los temas más conflictivos para el acuerdo reside en una cuestión política de impacto económico, según admitió una negociadora europea. Se trata del abordaje legal de las islas Malvinas, reconocidas por la UE como británicas.

Mientras se retrasa la negociación, la Comisión Europea anunció este año una propuesta para elevar los aranceles a la importación de los países emergentes que hayan crecido tanto en los últimos años que ya dejaron de ser de baja renta per cápita, como la Argentina. En la Comisión se indignan si se los tilda de proteccionistas por este proyecto y juran que los consumidores europeos sólo se perjudicarán con una suba del 0,5% en los precios de artículos de lujo. “En el G-20, todos los países, incluidos los europeos, se habían comprometido a no aumentar los aranceles a la importación”, recuerdan fuentes diplomáticas argentinas. Con la exclusión de la Argentina del SGP, el país perderá las rebajas arancelarias para el 3,5% de sus exportaciones a la UE, es decir, unos US$ 394 millones, según datos de la Comisión. Entre los productos en riesgo figuran los químicos, pescados y autopartes.

Las relaciones económicas no sólo consisten en los intercambios de bienes, servicios e inversiones sino también de trabajadores. La misma UE que en 2008 instauró una directiva de repatriación de inmigrantes ilegales ve cómo algunos de sus ciudadanos buscan empleo en la creciente América latina. Por ejemplo, muchos de los 4000 pilotos de avión españoles que cayeron en la desocupación se han probado en recientes convocatorias de personal que hizo la chilena LAN, comenta un eurodiputado.

43 por ciento

Es lo que aumentaron las exportaciones argentinas a la Unión Europea en los primeros cinco meses del año.

Sin mejoras

La Argentina podría quedar fuera del régimen de beneficios arancelarios que otorga la CE a los países emergentes en 2014.

LA VISIÓN DE LOS QUE DIRIGEN EUROPA

BRUSELAS (De un enviado especial).- En el Parlamento Europeo (en el que hay más de 700 representantes elegidos por el voto popular), uno de los diputados del bloque más numerosos, el del conservador Partido Popular, no duda en calificar de “espectacular” la crisis económica de la UE y reconoce que los problemas de la deuda “están poniendo a prueba todos los mecanismos de la unión monetaria”. Bajo estricto anonimato, dada la delicada situación de la UE y de su país, España, el diputado advierte: “Falta el liderazgo y cada país trata de salvarse por su cuenta. Por eso algunos países insisten con la reestructuración de la deuda griega, con las consecuencias negativas que traería para otros miembros de la eurozona. Hay un desplazamiento de lo comunitario por lo intergubernamental”. Las críticas apuntan contra Alemania, que no quieren un default a la argentina (con quita de capital e intereses), pero sí uno a la uruguaya de 2002 (con estiramiento de plazos), aunque abiertamente reniega que las calificadoras de riesgo crediticio llamen cesación de pagos a esta “reprogramación”.

“Algunos países latinoamericanos están más sólidos que algunos europeos, pero no en términos de distribución de la riqueza o del nivel de educación”, aclaran en la Comisión Europea cuando se proponen comparaciones entre las dos regiones. “Por supuesto que la situación de la eurozona no es la ideal y tenemos cosas que resolver”, concede el comisario europeo de Comercio, Karen de Gucht. “Estar en una crisis no hace las cosas fáciles, pero es cuando se toman decisiones difíciles y se hacen reformas estructurales”, añaden en la Comisión.

Si la crisis europea termina siendo como la de Lehman Brothers, la inversión caerá como en 2009, dicen en la Comisión. Pero también recuerdan que esta variable se ha recuperado en 2010 y este año. Al Mercosur han llegado nuevas inversiones europeas en las industrias automotriz, química y de maquinaria.

UN DIFÍCIL TRATADO CON EL MERCOSUR

BRUSELAS (De un enviado especial).- Un acuerdo entre el Mercosur y la UE elevaría la inversión europea, según sus promotores. “Hay un gran crecimiento del comercio entre ambos bloques, pero este acuerdo es el más difícil de firmar con América latina -opina Adrian van den Hoven, director de relaciones internacionales de la patronal Business Europe-. Los miedos están exagerados en ambos lados. En la Argentina y Brasil, las industrias quieren defenderse de la apertura hacia Europa, pero nada malo va a pasar porque muchas inversiones industriales europeas están en esos países y no querrán pegarse un tiro en el pie. Estamos preocupados por la competencia de China en el Mercosur y un acuerdo nos serviría para mantener la relación comercial que tenemos.”

El tratado de libre comercio entre el Mercosur y la UE sería parte de un acuerdo de asociación más amplio que abarcaría un capítulo de diálogo político y otro de cooperación, un área en el que el bloque no ha recortado el envío de fondos. Los que sí han eliminado recursos de cooperación para las ONG de países de renta per cápita media, como la Agentina, o planean hacerlo son los gobiernos de Italia y España.

Un acuerdo entre la UE y el Mercosur requiere de la aprobación de los poderes legislativos de los países miembros de ambos bloques y del Parlamento Europeo. Recientemente, la mayoría de los integrantes de la Comisión de Agricultura del congreso comunitario aprobó un dictamen para pedirle a la Comisión Europea (Poder Ejecutivo) que interrumpa las negociaciones con el Mercosur, dado el peligro que éstas suponen para sus agricultores subsidiados y protegidos (por aranceles y cuotas a la importación). La moción no prosperó en el recinto, pero demostró la hostilidad hacia un tratado que no eliminaría las subvenciones, pero ampliaría las ventas de carnes y lácteos sudamericanos a la UE.

LA ARGENTINA, SIN REBAJAS ARANCELARIAS

BRUSELAS (De un enviado especial).- La Comisión Europea (Poder Ejecutivo) propuso al Consejo de Europa (donde se reúnen los gobiernos de los 27 países) y al Parlamento comunitario la reforma del Sistema General de Preferencias (SGP), por el que se rebajaban o eliminan los aranceles a importaciones de ciertos productos no tradicionales de países en vías de desarrollo. La Comisión, que hacía pequeños retoques al SGP cada tres años, prorrogó el actual régimen hasta 2013, pero quiere que en 2014 comience a regir uno nuevo y definitivo con beneficios para 80 países, en lugar de 126.

La Argentina, gracias a su alto crecimiento, ha logrado en los últimos dos años una renta per cápita que lo posiciona como país de ingresos medios, según la calificación del Banco Mundial. Si se mantiene así por tercer año consecutivo, quedará automáticamente fuera del SGP a partir de 2014, siempre y cuando la propuesta de la Comisión sea ratificada.

Un funcionario del área de acuerdos de asociación económica de la Comisión niega que la decisión de excluir países del SGP y de, a su vez, restringir los productos de las naciones aún incluidas responda a un afán proteccionista en tiempos de crisis. “El SGP se renovaba cada tres años, pero ahora la UE nos exige que lo apruebe el Consejo y el Parlamento, lo que implica un proceso de 16 meses, que es mucho tiempo. Por eso ahora busca un sistema definitivo. Esto no tiene nada que ver con la crisis. Todo el mundo está de acuerdo en que sólo debemos ayudar a los países pobres. No somos proteccionistas y prueba de ello es que empezamos a negociar acuerdos cada dos semanas. Ante la crisis, empujamos nuevas rondas de negociación. Si el Mercosur firma un tratado con la UE, la Argentina no sólo no perderá sus preferencias sino que las ampliará”, condiciona el funcionario del área de acuerdos. Europa se encuentra negociando tratados no sólo con el Mercosur sino también con Corea del Sur, India, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, según sus siglas en inglés) y Canadá, pero tampoco les es fácil cerrar algunos de ellos, como con Nueva Delhi. Adrian van den Hoven, director de relaciones internacionales de la patronal Business Europe, opina que la UE ya no quiere otorgar beneficios en forma unilateral a los países emergentes sino negociar con ellos “acuerdos”.

Fuente: La Nación