EL COSTO DE CONSUMIR

Solo para economistas: Interesante informe, donde muestra el análisis del consumo versus la financiación, como este se ha incrementado durante este gobierno y cual es la lógica entre la demanda y las tasas de interés.

En toda economía moderna, el consumo de las familias es una variable determinante del crecimiento. Una menor expectativa del consumidor desacelera la actividad, y la hace ingresar en el clásico círculo vicioso de caídas en el consumo, en la producción, en la inversión y en el empleo, lo que nuevamente impacta en una menor demanda familiar.

El gobierno muestra como uno de sus logros centrales el notorio impulso al consumo en los últimos años. El cambio de sesgo en la política económica entre el primer kirchnerismo y el segundo es significativa: en el último tiempo se facilita el consumo con mayores facilidades para acceder al crédito. Esto posibilita un acceso masivo a la adquisición de bienes durables; por ejemplo, desde 2004 las ventas de electrodomésticos en supermercados se multiplicaron por 5.

Si bien en los años noventa el consumo privado representaba, en promedio, 69 puntos del PIB y ahora unos diez puntos menos, es interesante notar una característica diferencial importante: el peso del crédito al consumo es mayor ahora que antes. En los ‘90, los personales y tarjetas de crédito representaban apenas 1.45% del producto, con un pico de 2,25%, en el primer trimestre de 1999. Luego de la crisis 2001-02, estos créditos promedian 2,84%, con una fuerte tendencia incremental: en la actualidad ya son 4,6% del producto.

¿Cómo ha sido la evolución de las tasas de interés sobre estos créditos? ¿Cómo influyen en la demanda de crédito? En la década del ‘90 las tasas rondaban 33% anual. Por entonces, cuando éstas aumentaban, el consumo disminuía. El gráfico muestra cómo las variaciones en la tasa de interés se reflejan en sentido inverso a las variaciones en el consumo. Esta relación fue de -0,5 en los noventa; es decir, un aumento en un punto en las tasas de interés generaba una disminución de 0,5% en el consumo familiar.

A partir de 2003, las tasas son más bajas y en un contexto de mayor inflación (en torno a 30% nominal promedio), pero también más volátiles. Y la elasticidad del consumo respecto de la tasa aumenta a valores cercanos a -0,7, indicando que la relación sigue siendo inelástica, pero algo más proporcional. Esto obedece a lo ya comentado: una mayor porción de préstamos destinados al consumo.

¿Qué puede esperarse en los próximos meses? Las acciones sobre el consumo se concentrarán en dos movimientos a priori inversos; por un lado, en todo período previo a cambios de gobierno aumenta la incertidumbre y con ello las tasas de interés. El consumo debería desacelerar. Sin embargo, el gobierno seguirá estimulando a su “variable estrella” con los impactos plenos de los aumentos salariales privados registrados, la asignación universal por hijo y las jubilaciones, por lo que puede proyectarse que habrá una tendencia alcista que balanceará los efectos de las tasas más elevadas.