LOS ARGENTINOS YA GANAN MÁS EN DÓLARES QUE EN LOS 90

En varias ramas de actividad los salarios ya superan a los del 1 a 1, producto de un tipo de cambio “anclado” y de sueldos que crecen entre 24% y 35%. Si bien esto fogonea el boom de consumo, tiene su contracara en la fuerte suba en los costos laborales. Radiografía de los sectores más afectados.

Los argentinos, desde la salida de la convertibilidad, nunca se habían sentido tan “ricos” en dólares como en estos momentos.

En efecto, de la mano de la ya clásica fórmula conformada por un tipo de cambio casi quieto y ajustes salariales con tasas de crecimiento que superan holgadamente el 25%, los sueldos rinden más en “color verde”.

Y esto trajo aparejado algunos cambios de hábito en materia de consumo. O, dicho de otro modo, provocó el revival de viejas costumbres, siendo las más comunes las de optar por veranear en el exterior y aprovechar para salir de shopping.

El “termómetro” infalible para corroborar el auge de esta tendencia es la manera en cómo los argentinos “exprimen” a fondo a las tarjetas de crédito para compras en dólares, dado que el saldo por gastos en el exterior actualmente asciende a u$s180 millones, un 52% más que en el mismo período del año pasado.

 

Sueldos más altos que en los 90


En diálogo con iProfesional.com, Ernesto Kritz, director de SEL Consultores, confirmó que “los salarios medidos en dólares ya son más altos que en la década del 90“.

El experto explicó que distinto es el caso si se hace la comparación pero midiendo los sueldos en función de otras monedas relevantes para la Argentina, como el euro y el real, ya que los ingresos, por ahora, estarían por debajo.

Al respecto, según datos del INDEC, el salario promedio de los argentinos ya se ubica en los u$s1.100 cuando, en el 1 a 1, se encontraba cerca de los u$s900, si bien esto no necesariamente se traduce en un mayor poder de compra en el mercado doméstico.

El hecho de que las paritarias sean negociaciones cada vez más duras, en las cuales los gremios presionan con mayor fuerza que en años anteriores, está llevando a que cada vez más empleados sindicalizados pasen a cobrar sumas que superan, con creces, a las remuneraciones que se perciben en algunos ámbitos profesionales.

Así, se está consolidando un fenómeno del que ya diera cuenta iProfesional.com: el surgimiento de la nueva clase media trabajadora –como sucede con los operarios o choferes de camiones-, que tienen un peso y una participación creciente y fundamental a la hora de explicar el actual boom de consumo de artículos del hogar, electrónica y hasta de 0Km.

“Hoy tenemos operarios cuyos salarios, con horas extras incluidas, pueden rondar los $14.000, es decir, unos u$s3.400. En los años noventa, cuando la realidad del sector era otra, era imposible pensar en cifras de esta magnitud”, explicaron fuentes de una automotriz de origen francés a iProfesional.com, quienes reconocieron que “el incremento del poder adquisitivo a nivel local y que tracciona las ventas de la industria en general, es el quetambién genera un aumento de los costos y hace perder rentabilidad, especialmente en el exterior”.

Así, en momentos en los cuales la Argentina enfrenta la inflación en dólares más alta del mundo y el tipo de cambio con respecto al billete verde, en términos reales -es decir considerando suba de precios-, regresa al 1 a 1, se está dando un fenómeno particular: hay ramas de actividad en la Argentina donde los sueldos que se pagan superan hasta a los vigentes en los Estados Unidos.

Así por ejemplo, mientras que aquí la remuneración promedio anual del sector químico asciende a los u$s57.000, un empleado estadounidense recibe mucho menos: u$s44.000, de acuerdo a los últimos datos publicados por el Bureau de Estadísticas Laborales del país del norte.

 

Salarios récord, costos récord


Desde el Banco Ciudad destacaron que “los acuerdos salariales que se cerraron durante la primera mitad del año van desde el 24% de referencia oficial al 35%, con un nivel promedio, en la mayoría de las paritarias, cercano al 30%”, con lo cual, los mismos se están manteniendo bastante por encima de las estimaciones privadas de inflación.

Como consecuencia, las remuneraciones acumulan en estos meses una suba anual real del 4%, es decir, que no pierden contra la suba de precios, algo que no sucedía desde el año 2007.

Según un relevamiento realizado por la consultora Finsoport, tras esta última ronda de paritarias, habrá una docena de ramas de actividad que enfrentará costos salariales por encima de los de 1998, cuando se comenzó a gestar el “principio del fin” de la convertibilidad.

Así queda reflejado en la siguiente infografía:


“Efecto resaca”


Pero este festejo, que representa para muchos argentinos el hecho de cobrar remuneraciones, en dólares, más altas, tiene su contracara en el impacto que ésto genera en la caja de las empresas.

Es decir, en su estructura de costos, ya que estos ajustes no se corresponden con una mejora en la productividad.

En buen romance, la industria nacional, ante cada paritaria que se cierra, si bien se beneficia con el buen ritmo de ventas que esto genera en el mercado local, evidencia cada vez mayores problemas a la hora de competir con los productos importados y, puertas afuera, en las góndolas del mundo.

Kritz sostuvo que, a medida que ha mejorado el poder adquisitivo de los salarios medidos en billete verde, la contracara es que, en un contexto en el que el tipo de cambio no se mueve a la misma velocidad, se está produciendo un deterioro de la competitividad para las empresas nacionales.

Así, de acuerdo al relevamiento de Finsoport, el sector más afectado es el de la electrónica.

Las empresas instaladas en el polo tecnológico de Tierra del Fuego deben hoy afrontar costos laborales (conformados por salarios nominales más contribuciones,cargas sociales y ARTtres veces superiores a los que imperaban durante el 1 a 1, cuando la actividad se encontraba totalmente devaluada y apenas subsistían un puñado de firmas que llevaban adelante una producción marginal.

En el estudio, hay otras tres actividades afectadas, y que son los fabricantes de muebles, de productos textiles y de indumentaria, con costos entre un 110% y un 180% más altos en relación a los niveles de fines de los años noventa.

Luego, existe un “batallón” de industrias, conformado por ocho rubros de actividad, con incrementos que van del 10 al 40%, entre los que figuran las automotrices y alimenticias.

En diálogo con iProfesional.com, Jorge Todesca, director de Finsoport, explicó que “esto evidentemente pone de manifiesto la fuerte pérdida de competitividad que está padeciendo la industria nacional, con salarios en dólares muy elevados y que le han quitado aire al colchón del tipo de cambio”.

Al respecto, Martín Apaz, gerente del departamento de Economía de la consultora Deloitte, coincidió en la creciente presión que ejercen los costos en el sector productivo, a los que consideró “una consecuencia de las políticas pro consumo que está aplicando el Gobierno en un escenario donde la tasa de inversión no acompañó en la medida de lo necesario”.

El experto consideró muy complejo revertir este proceso de pérdida de competitividad, dado que, además de incentivar la demanda, también se tienen que acelerar los desembolsos por parte del sector privado. Sin embargo, mientras reine la inflación, “se espantan a los grandes proyectos de inversión”.

 

Menos márgenes… ¿menos ventas?
Si bien este encarecimiento en dólares se traduce indefectiblemente en mayores dificultades para competir en el exterior, para Todesca, las luces amarillas también están en el mercado interno.

El dato que más preocupa a los hombres de negocios es que, a pesar de que los números todavía les cierran, el resultado que arroja la calculadora es cada vez más ajustado.

“La industria en general está trabajando casi a plena capacidad. Hay poco margen para seguir creciendo por ese lado. Y, mientras tanto, la ganancia por unidad de producto se está achicando. De eso no hay dudas”, explicó el ex viceministro de Economía.

Al respecto, un relevamiento de la Fundación Mediterránea destaca que, mientras la facturación de la industria crece a un ritmo de 36%, sus costos lo hacen a un 42%, y que el margen de ganancia promedio cayó de un 17% a un 7,8 por ciento.

Desde una de las compañías que integran la cámara que nuclea a los fabricantes de heladeras -entre las que figuran marcas como Philco, Patrick, Gafa, Columbia y Briket-, alertaron a iProfesional.com que “a pesar de que el Gobierno nos protege y limita las importaciones, los balances de todas las empresas son bastantes similares y la verdad es que no son muy alentadores. Desde la Secretaría de Comercio Interior nos están fijando un techo en el precio de venta y es muy difícil de soportar”.

“El aumento de costos es tremendo. Por la inflación se nos encarecieron insumos, mano de obra y servicios como la logística y encima nos ponen un límite a los valores que fijamos al público“, se quejó el directivo, que pidió estricto off the record.

En este contexto, aseguró que “en lo que va de 2010 nuestra rentabilidad se desplomó un 40% con respecto al promedio 2008-2010. No voy a llorar diciendo que estamos perdiendo, porque todavía hay ganancia, pero estamos preocupados porque realmente la misma se está cayendo”.

Sin embargo, hay otra luz de alerta y es que, las empresas, al ver cómo se reduce la rentabilidad por unidad producida, cada vez son más dependientes de vender mayores cantidades, para así prorratear los mayores costos.

Algunas ramas de actividad, como la automotriz, siguen en franca expansión en cuanto al ritmo de ventas, por lo tanto, podrán continuar compensando el encarecimiento de la mano de obra, servicios e insumos con más volumen.

Sin embargo, hay otros sectores donde la tendencia amenaza con ir en dirección contraria y esto significa un potencial riesgo.

Desde la cámara que nuclea a los fabricantes de heladeras confirmaron esa tendencia: “En 2010 habíamos crecido más de un 10% y este año esperábamos repetir esa tasa. Pero ahora firmamos si nos dicen que cerramos el año con un alza del 4%. Está claro que no tenemos el viento de cola que teníamos antes”.

Frente a esto, genera mucha expectativa la posibilidad de que el Gobierno incremente el nivel de “bombeo” al consumo, como parte del “operativo elecciones“, que sería fundamental para apuntalar el nivel de demanda.

¿Hacia un nuevo “campeonato”?


Para Todesca, lo más preocupante es que, al ritmo actual, todas estas tendencias “se van a profundizar, con lo cual habrá cada vez más ramas de actividad comprometidas”.

El experto destacó que “en 2012 la tasa de aumentos de precios va a ser mayor a la corrección cambiaria. Esto podría volver a generar que la Argentina sea, nuevamente, el país con la inflación más alta en dólares. Pero antes hay una parada importante, ya que todo dependerá de quién gane las elecciones en octubre”.

Fuente: Iprofesional