EL CAPITALISMO COMO SISTEMA DE EXCLUSIÓN

Este muy recomendable artículo, fue extraido de un trabajo realizado en la Universidad Católica de Córdoba, por algunos compañeros con un pensamiento anticipado en su tiempo, que pretende buscar y relacionar algunos de los temas tratados en clase con un análisis crítico y el establecimiento de un juicio propio, tomando como eje la exclusión social del sistema capitalista. De este artículo se desprende la conclusión que “La exclusión social y económica alcanza a una vasta porción de la población mundial”, y éste, es uno de los grandes males del capitalismo tal como ha sido concebido. 

Datos básicos: Las caras de la exclusión y la pobreza[1]

Actualmente, más de mil millones de personas en el mundo subsisten con menos de un dólar por día y otros 2.700 millones luchan por sobrevivir con menos de dos dólares por día. La pobreza en el mundo en desarrollo, empero, trasciende significativamente la pobreza de ingreso; significa tener que caminar más de un kilómetro y medio todos los días solamente para recoger agua y leña; significa padecer enfermedades que en los países ricos fueron erradicadas hace décadas.

11 millones de niños mueren cada año, la mayoría menores de 5 años, y más de seis millones mueren a causa de enfermedades totalmente prevenibles como el paludismo, la diarrea y la neumonía. En algunos países sumamente empobrecidos menos de la mitad de los niños asisten a la escuela primaria y menos del 20 por ciento asisten a la escuela secundaria. En todo el mundo 114 millones de niños no reciben siquiera enseñanza básica y 584 millones de mujeres son analfabetas.

A continuación se consignan los datos básicos que describen las causas y las manifestaciones de la pobreza que afecta a más de la tercera parte de nuestro mundo:

Salud 

  • Por año mueren seis millones de niños antes de cumplir los 5 años a causa de la malnutrición.
  • Más del 50 por ciento de los africanos padece enfermedades relacionadas con el agua, como el cólera y la diarrea infantil.
  • Por día, el VIH/SIDA mata a 6.000 personas y otras 8.200 personas contraen este virus mortal.
  • Cada 30 segundos un niño africano muere a causa del paludismo — más de un millón de muertes infantiles por año.
  • Todos los años aproximadamente de 300 a 500 millones de personas contraen el paludismo. Unos tres millones mueren por esta causa.
  • La tuberculosis es la principal causa de muerte relacionada con el SIDA y en algunas partes de África, el 75 por ciento de las personas infectadas con el VIH también padecen tuberculosis.

Hambre

  • Más de 800 millones de personas pasan hambre todos los días… 300 millones son niños.
  • De estos 300 millones de niños, sólo el ocho por ciento son víctimas de la hambruna o de otras situaciones de emergencia. Más del 90 por ciento sufren de malnutrición y deficiencias de micronutrientes crónicas.
  • Cada 3,6 segundos una persona muere de hambre y la gran mayoría son niños menores de 5 años.

Niños y Niñas 

  • Uno de cada seis niños padece hambre; uno de cada siete no recibe ningún tipo de atención de la salud; uno de cada cinco carece de agua potable y uno de cada tres no dispone de letrinas o instalaciones de saneamiento en el hogar.
  • Más de 640 millones de niños y niñas viven en hogares con suelo de barro o en una situación de hacinamiento extremo; y más de 300 millones de niños y niñas no tienen acceso a la televisión, la radio, el teléfono o el periódico.
  • Más de 120 millones de niños y niñas no reciben instrucción primaria, la mayoría niñas.
  • 180 millones de niños y niñas están atrapados en las peores formas de trabajo infantil.
  • 1,2 millón de niños y niñas son víctimas todos los años de la trata.
  • 2 millones de niños y niñas, la mayoría niñas, son explotados en la industria del sexo.

Agua 

  • Más de 2.600 millones de personas — más del 40 por ciento de la población mundial — carecen de saneamiento básico, y más de mil millones de personas aún utilizan fuentes insalubres de agua para beber.
  • Cuatro de cada diez personas en el mundo carecen de acceso siquiera a una simple letrina.
  • Cinco millones de personas, en su mayoría niños, mueren por año a causa de enfermedades transmitidas por el agua.

Agricultura 

  • En 1960, África era un exportador neto de alimentos; actualmente el continente importa una tercera parte de sus cereales.
  • Más del 40 por ciento de los africanos no tiene siquiera la capacidad para obtener alimentos suficientes todos los días.
  • La disminución de la fertilidad del suelo, la degradación de la tierra y la pandemia del SIDA han causado una reducción de la producción de alimentos per cápita del 23 por ciento en los últimos 25 años, pese al notable aumento de la población.
  • El agricultor africano paga por los fertilizantes convencionales de dos a seis veces más que su precio en el mercado internacional.

Los efectos devastadores de la pobreza sobre la mujer 

  • Más del 80 por ciento de los agricultores en África son mujeres.
  • Más del 40 por ciento de las mujeres de África carece de acceso a la enseñanza básica.
  • Si una niña asiste a la escuela durante seis años o más, al llegar a la vida adulta, su atención prenatal y postnatal, así como su tasa de supervivencia durante el parto mejorarán drástica y coherentemente.
  • Las madres con escolaridad vacunan a sus hijos un 50 por ciento más frecuentemente que las madres sin escolaridad.
  • El SIDA se propaga al doble de velocidad entre las muchachas sin educación que entre las que asistieron a la escuela, aunque haya sido durante poco tiempo.
  • Los hijos de mujeres que recibieron cinco años de escolaridad primaria tienen una tasa de supervivencia 40 por ciento superior a la de los hijos de mujeres sin escolaridad.
  • Una mujer que vive en África subsahariana tiene una probabilidad de 1 entre 16 de morir durante el embarazo o el parto. En cambio, el riesgo para una mujer en América del Norte es de 1 entre 3.700.
  • Por minuto, en algún lugar del mundo muere una mujer embarazada o dando a luz. En total unas 1.400 mujeres mueren por día — aproximadamente 529.000 por año — por causas relacionadas con el embarazo.
  • Casi la mitad de los nacimientos en los países en desarrollo se produce sin la asistencia de personal sanitario especializado.

Es necesario reconocer que esta situación socio-económica de la gran mayoría de los seres humanos, no se encuentra aislada del proceso histórico y la evolución del pensamiento. Es preciso resaltar que no es posible realizar un análisis de la situación actual sin tener en cuenta el encadenamiento histórico que lo precede ni el contexto filosófico contemporáneo.

Teniendo en cuenta este aspecto, se plantean una serie de interrogantes que se intentarán abordar a lo largo del presente trabajo:

  • ¿Cómo se llegó a esta situación?
  • ¿Qué sistema que sustenta esta situación?
  • ¿Cuál es el motor de este sistema?
  • ¿Qué valores humanos sustentan este sistema?
  • ¿Cuál es el rol dela Iglesiadentro de este proceso?
  • ¿Qué valores genera este sistema en el hombre?
  • ¿Es posible modificar esta situación? ¿Cuáles son las alternativas?

Evolución del Pensamiento Humano

Las primeras comunidades humanas

Ya desde el principio, los seres humanos se reunían en pequeñas comunidades o mejor denominadas “clanes” por su reducido número de participantes. Estos primeros ancestros se veían enfrentados a la necesidad de sobrevivir en las condiciones más hostiles, que hacían peligrar incluso su propia supervivencia.

Fue de este modo que el ser humano encuentra en la figura de la comunidad a la única manera de sobrevivir y procrearse, es decir, denota que solo agrupándose con otros seres humanos será capaz de satisfacer sus necesidades básicas. Ya en aquel entonces se había producido una división del trabajo tal que permitía un mejor aprovechamiento del tiempo y esfuerzo constituyendo la base de lo que miles de años después sería la división y especialización del trabajo.

Estas agrupaciones son la muestra de la ya latente civilidad de estos seres humanos, los cuales, a medida que iban evolucionando, y las comunidades comenzaban a crecer, empezaron a manifestar otras necesidades que iban más allá de las básicas. Ya no procuraban únicamente alimentos, bebida y vestimenta, sino que comenzaban a preocuparse por la vivienda y más tarde por las cuestiones espirituales.

Es en este punto en el que aparece la figura de las religiones, que en aquel momento daban sustento a prácticamente todos los fenómenos de la naturaleza.

La evolución de la religión era paralela a la de los hombres, así, por ejemplo, el hombre primitivo adoraba al hacha que el mismo había creado, ya que era esta herramienta la que le sustentaba su vida.

Ya más avanzado en su propia evolución, el ser humano comienza a rendir culto a diferentes dioses y a dar explicación de los sucesos por medio y a través de estos.

Miles de años de historia humana pasarían hasta que la problemática de las religiones tuviera su punto de inflexión más relevante para todo el mundo occidental. El nacimiento de Cristo, quien decía ser el hijo de Dios, significó un replanteo prácticamente total del pensamiento y la espiritualidad de la época.

Las comunidades cristianas

Así como el hombre primitivo se reunía en pequeños grupos con el fin de sobrevivir, los primero cristianos se reunían para promulgar su fe en Dios y proteger su credo religioso de la hostilidad de la época.

Las primeras comunidades cristianas, que eran mucho más apegadas al mensaje de cristo que las actuales debido a la cercanía histórica con Jesús, promovieron valores justamente comunitarios, en los que se resaltaban aspectos como la solidaridad,  el bien común y el sacrificio por los demás. Estas comunidades tenían una fuerte unión interna basada en su fuerte convicción religiosa y la necesidad de permanecer en comunión para poder expresar y vivir su creencia en este “hijo de Dios”.

A lo largo de la historia posterior al nacimiento de Cristo, fundamentalmente durante la post modernidad, han surgido algunas corrientes ideológicas que catalogaron a los primeros cristianos como los “primeros comunistas” debido a su organización social y económica.

En las primeras comunidades cristianas, los miembros se despojaban de todos sus bienes personales y los ponían al servicio del bien común del grupo cristiano al que pertenecían. Uno de los valores fundamentales en que se basaban era en la prescindencia de los bienes materiales para llevar adelante una vida religiosa moral y éticamente correcta. Es más, Cristo de alguna manera demonizaba a aquellas personas que poseían mayor cantidad de bienes que la que necesitaba para vivir, al punto que es denotable cierta distancia ideológica con aquellas personas que pertenecían a la elite de la época.

Estas serían las bases para toda la etapa posterior del cristianismo y por supuesto del catolicismo.

Los Estados Monárquicos

Bien es sabido que la expansión del Imperio Romano tuvo un papel principal en la formación del catolicismo. Al convertirse el Imperio hacia el cristianismo, no solo hubo transculturación religiosa desde los cristianos hacia los romanos, sino que también se mixturaron las estructuras del Estado con las creencias. Así comenzó a surgir la jerarquía y la doctrina eclesiástica y más tarde la institución dela Iglesiacomo instrumento de dominación social.

Los Gobiernos imperiales encontraron en la religión a un fuerte aliado para dominar a su propio pueblo y un buen sustento espiritual y religioso para someter a otros pueblos.

Con el pasar del tiempo, allá por el siglo V, el Imperio Romano había caído entre otras causas, por la incapacidad de satisfacer la creciente necesidad de mano de obra esclava que el imperio demandaba para sostener sus estructuras económicas, dejando lugar a la llegada de la denominada Edad Media, (por situarse entre la antigüedad y la modernidad).

La caída del Imperio Romano significó un atraso y un posterior estancamiento de la historia de la humanidad, denotado por signos tales como el regreso de la población a zonas rurales, la casi desaparición de la moneda y la modificación de las estructuras del Estado.

La religión era por entonces uno de los aspectos más importantes de la vida de las personas. El mundo se había volcado hacia el teocentrismo, es decir, que el eje de todo el pensamiento humano y la explicación a todos los fenómenos de la naturaleza tenían su fundamento último en la figura de Dios.

Dios era el fundamento de prácticamente todo, hasta incluso los gobernantes eran supuestamente designados por Dios. Los monarcas decían ser enviados de Dios y tener el poder de su palabra. Muy lejos habían quedado aquellos valores de las pequeñas primeras comunidades cristianas.

La iglesia se reservaba el derecho de interpretarla Bibliaaboliendo de esta manera cualquier forma de pensamiento crítico o cuestionamiento a las estructuras del momento. El Estado era completamente absolutista y encontraba su fundamento en Dios.

En esta etapa de la historia, el teocentrismo, el poner el eje de atención en Dios, y la consecuente vida posterior a la muerte, generaba cierta tranquilidad en las personas por su malestar en vida debido a que confiaban en la promesa tan trascendental de la iglesia. Los bienes materiales no representaban una preocupación fundamental en la vida cotidiana de las personas. Incluso, las fuentes de poder no eran la posesión de riquezas o bienes suntuosos sino que tenía más que ver con la posesión de tierras y los títulos propios o familiares.

En este contexto, era imposible imaginar lo que sería la etapa posterior de la historia humana, en la que tanto las fuentes de poder como el sustento del Estado se verían amenazados y transformados radicalmente.

El Mercantilismo y el Surgimiento dela Burguesía

Con la decadencia del feudalismo se consolidó en Europa el poder dela Burguesía.

Originariamente, los burgueses se dedicaban al comercio y a las artesanías, y a ellos se debió la consolidación del sistema de producción capitalista, que tenía como base la circulación monetaria y el trabajo asalariado. Esto implicó la lenta pero inexorable ruina del sistema feudal y su economía cerrada basada en el trueque desigual de productos y servicios. Por otra parte, desaparecido el peligro de las invasiones, los reyes fueron recuperando su poder y hallaron en el feudalismo un obstáculo para construir sus Estados nacionales, y en la Burguesía, un aliado para terminar con el viejo sistema. En pocas décadas el sistema será un recuerdo, los estados se irán consolidando en toda Europa y los reyes incorporarán a los burgueses en sus cortes. [2]

El surgimiento del nuevo orden social y económico, fue “moldeando una mentalidad “burguesa” […] con un fuerte apego a los bienes materiales y cada vez mas lejos de las creencias medievales que invitaban a soportar los males de este mundo para disfrutar de otra vida en el paraíso”

Este nuevo modelo de pensamiento llevó al pensamiento humano desde el teocentrismo hacia el antropocentrismo. El hombre comenzaría paulatinamente a ponerse en el centro de atención de la filosofía. Como señala Hegel: el poder de la Iglesia se debilita “a medida que el ser humano se concibe en una fuerza subjetiva y cuando tiene noción de su libertad, al punto que adquiere para sí un absoluto derecho”[3]

La aparición de nuevas técnicas científicas y el descubrimiento de la explicación de muchos fenómenos por medio de la misma ciencia hicieron que Dios perdiera el papel protagónico que había tenido hasta ese momento y que pasara a ser “utilizado” por el hombre como un “instrumento”.

El momento histórico del renacimiento da vuelta la concepción de la religión en cuanto a que comienza a poner a Dios al servicio del hombre y atrás queda la idea del hombre al servicio de Dios.

Por aquel entonces, el mundo europeo se encuentra en una notable expansión en todas sus dimensiones tanto humanas como científicas. La invasión de América (o “descubrimiento”, a decir de muchos autores) y el colonialismo proporcionan una importante base para el crecimiento económico y fundamentalmente ideológico de toda Europa.

La reforma Protestante

El replanteo ideológico se dio en todos los niveles, y por supuesto, la religión no escapaba del pensamiento humano. La iglesia católica, en plena época de actitud inquisidora, se enfrentaba a constantes cuestionamientos religiosos. Esto, sumado a la fuerte corrupción y otros menesteres dudosos dela Iglesia Católica, llevaron a la constitución de la “Reforma Protestante”. Sin adentrarnos en los detalles de esta reformulación religiosa, a los fines del presente trabajo cabe mencionar que dio a las ideas burguesas y a la concepción antropocéntrica, un importante respaldo religioso, que años más tarde serviría de fundamento a las potencias hegemónicas del capitalismo. La reforma protestante reconocía al ser humano una serie de derechos individuales, además de reconocerlo como “sujeto-subjetivo” capaz de realizar su propia lectura e interpretación del mensaje de Cristo y del resto de las ideas del pensamiento humano, tornando de este modo “relativos a la interpretación personal” los antiguos valores cristianos. Con esto queda el hombre liberado a actuar según su propia individualidad dejando de lado su responsabilidad para con la “comunidad”.

Estas fueron las bases sobre las que se asentaría el capitalismo en una etapa posterior.

El capitalismo moderno

Basado en el mercantilismo, el capitalismo se sustenta también sobre bases individualistas en las que se acentúan al extremo los valores de la modernidad.

El capitalismo fue parido por el escocés Adam Smith (1723-1790) en su libro “la riqueza de las naciones” escrito en 1776, pero concebido por John Locke (1632-1704), un inglés de la corriente iluminista. Fue Locke quien había dado al Estado el deber de proteger los derechos de propiedad y libertad individuales de los ciudadanos[4].

El capitalismo se basa entonces sobre cuatro ejes fundamentales: La propiedad privada de los medios de producción, el libre cambio, la acumulación de recursos y la no intervención del Estado salvo para garantizar la propiedad privada.

El capitalismo moderno es una consecuencia de la historia del pensamiento humano, en el que los derechos individuales han triunfado por sobre el bien común, al punto que para muchos autores como Andrés Oppenheimer, el bien común es una consecuencia del bien de un grupo dominante, que “derrama” la riqueza hacia el resto de la sociedad[5]. Así, el bien individual y el colectivo tienden a confundirse desde la concepción ideológica capitalista.

El inicio del capitalismo, defendía fervientemente la propiedad privada de los medios de producción, llevando al extremo la anterior filosofía individualista. En principio, el capitalismo ya esparcido y fuertemente arraigado en la ideología de los seres post modernos, había beneficiado a las elites nacionales que poseían la capacidad de acumular los medios de producción de pocas manos. El eje de poder había pasado de la tierra a los medios de producción, y eran sus poseedores, quienes pasarían a tener cada vez más participación en la política y por ende en las decisiones que afectarían el desarrollo de toda la humanidad.

Sin embargo, algunas décadas más tarde, el sistema que pondría en peligro el status quo de las elites nacionales de cada Estado no sería esta vez una corriente política antagónica (como en algún momento lo había sido el comunismo), sino la propia evolución del sistema capitalista.

El nacimiento del neoliberalismo coincide con la apertura de las fronteras nacionales a los movimientos de capitales financieros entre los distintos Estados. Este generó una inestabilidad general, además de quitarle prácticamente todo el poder al Estado, llevando los ideales de Locke y de Smith a un extremo que ni siquiera los mismos autores hubiesen soñado.

La modificación del centro de poder desde la propiedad de los medios de producción hacia los medios financieros, hicieron que el Estado debiera ponerse al servicio de las empresas dando a estas últimas el poder casi absoluto y el destino de las sociedades contemporáneas. De este modo, las elites nacionales cedieron su lugar de privilegio a las de los Estados dominantes; – “el hijo [neoliberalismo] se come al padre [el capitalismo]”- en palabras de Eduardo Galeano[6], los capitalistas comienzan a verse amenazados por otros capitalistas ingresando en una guerra simbólica que no es ideológica o religiosa sino que se afronta la necesidad de sostener en el tiempo el status quo de los estamentos privilegiados de las sociedades primer-mundistas.

Descripción Global del Sistema Actual

El sistema actual, el neoliberalismo, basa sus principios en el capitalismo. Es un sistema donde se promueve el capital privado y la libre empresa. Aquí la acumulación del capital es la base de la riqueza, es decir, es el ahorro –privado o público – el que generará la acumulación de capital necesaria para volcarlo a los medios de producción  que finalmente generarán la riqueza.

El neoliberalismo se basa en el libre  mercado, es decir, el libre juego de la oferta y la demanda de bienes y servicios, capital y factores de producción. Esto es en teoría, bien sabemos que el “factor humano de producción” no circula libremente y que los capitales circulan “más que libremente”, transformándose en capitales golondrinas o bombas financieras.

El Estado solo reserva sus funciones más básicas, por consiguiente es “achicado” a su mínima expresión. Solo se debe ocupar, además de sus funciones más básicas, del planteamiento de reglas “claras” de  mercado para que los agentes privados “naturalmente” logren el equilibrio. El Estado debe garantizar que no se violen las libertades individuales, libertades que actualmente parecieran resumirse solo a la libertad de consumo, pero de esto se hablará  más adelante.

La Teoríadel Derrame, es el sustento que el neoliberalismo utiliza para sostener y justificar su inequidad. Dicha teoría sostiene que el capital al acumularse y movilizarse, se expande de manera tal que la riqueza generada por él se derrama al resto de la sociedad no capitalista. El “Efecto Derrame”, no solo que no ocurre en la medida necesaria, sino que las consecuencias de la acumulación de capital asociado  han generado una situación de precariedad extrema a más de un tercio de la población (como vimos anteriormente).

Las grandes empresas y corporaciones son los principales actores de este sistema, ellas son las poseedoras del capital productivo. En su mayoría constituidas por capitales anónimos, las decisiones de estas empresas son tomadas por consejos directivos que, bajo la presión de los accionistas,  centran el criterio de decisión en el aumento de la rentabilidad. En otras palabras, si para aumentar la rentabilidad de la compañía hay que reducir costos “operativos”, el directorio no dudará en emprender una “reingeniería interna” dejando a cientos de empleados en la calle.

Pero no son solo las grandes empresas las que actúan en el sistema, también se encuentran las empresas PyMEs y las microempresas. Estas son la que dan empleo  a la mayoría de la mano de obra de los países en vía de desarrollo. La libre competencia sin regulaciones por parte del Estado, transforma al mercado en una selva donde generalmente ganan las más poderosas, marginando así a las genuinas generadoras de trabajo.

Con respecto a los capitales financieros, el sistema predica su libre circulación; el aumento de la volatibilidad de los capitales financieros internacionales ha producido en la historia reciente, el colapso de numerosas economías que se encontraban desprotegidas frente a estos avatares financieros. Estos capitales de volúmenes millonarios se mueven a través de los mercados a velocidades sin precedentes en su continua búsqueda de maximización de beneficios a través de la tasa de interés al capital.

La tasa de interés se la conoce como el valor o precio del dinero en el tiempo, esta surge de la oferta y demanda de capitales y lleva consigo el concepto de riesgo. Mientras mayor sea el riesgo asociado a la colocación del capital, mayor será entonces la tasa exigida por éste. La realidad es que la tasa que se les cobra a los países en vía de desarrollo por sus deudas sobrepasa ampliamente a una rentabilidad justa, aún si se considera el alto riesgo ligado a  estos.

La suma de todos estos factores de análisis, es decir: el orden productivo y de mercado en cuanto a los bienes y servicios, los factores de producción que los generan y el capital que sostiene a este último, dan como resultado al sistema que actualmente se lo conoce como el neoliberalismo.

Ahora bien, ¿Por qué este sistema genera exclusión?, ¿De qué manera lo hace?, para responder a estas preguntas debemos remontarnos a los principios básicos del capitalismo y su funcionamiento como orden productivo de la sociedad, estos se pueden agrupar tras los siguientes conceptos claves, a saber:

  • Enajenación del trabajo: el trabajo del hombre es el que realmente genera la riqueza; cuando el ser humano aplica directa o indirectamente  su esfuerzo físico/mental en la transformación de algo, es cuando ese algo adquiere un valor agregado, una riqueza. Naturalmente, la propiedad de esa riqueza debería pertenecer entonces a quién, a través de su trabajo,  generó dicho valor agregado. El sistema capitalista y su ordenamiento del sistema productivo, expropia al trabajador el fruto de su trabajo, le enajena su trabajo. Gran parte del fruto del trabajo es apropiado por el propietario de los medios de producción. Lo que el trabajador recibe a cambio de su trabajo es un salario o una retribución generalmente monetaria la cual, en vez de relacionarse directamente con el esfuerzo de la persona, sigue parámetros de mercado para su determinación. En otras palabras: la empleabilidad y el valor del trabajo en el sistema capitalista lo dicta el “libre juego” de la oferta y la demanda en el “mercado” laboral y no el trabajo en sí mismo, generando directa o indirectamente exclusión.
  • Concentración de la propiedad de los medios de producción: Como se viene mencionando, el capitalismo se basa en la acumulación de capital. Para poder generar dicho capital, se aplica el trabajo del hombre a través de los medios de producción. La propiedad de estos medios está concentrada en las manos de los capitalistas quienes son también los que contratan al trabajo humano para poder mantener y multiplicar su capital. El trabajador nunca podrá emanciparse de  la expropiación de su trabajo, si no posee los medios de producción. El sistema actual prevé una serie de alternativas, en donde el capital y los medios de producción son propiedad común de los socios-trabajadores, las cooperativas y mutuales, lamentablemente no han tenido el éxito esperado ni la promoción necesaria por parte del Estado ni la sociedad.  Otro aspecto importante que podría incluirse en este punto, es la propiedad de la tierra; actualmente la mayoría de la tierra está en manos de terratenientes latifundistas que la explotan en su beneficio. El problema es que la adjudicación histórica y la distribución de las tierras ha perjudicado a la mayoría, incluso a sus propietarios originarios, privándoles gozar de los frutos de la tierra y su trabajo. Resumiendo, el sistema actual facilita y promueve la propiedad de los medios de producción y la tierra, en manos de pocos en desmedro de otros muchos, que, al no poseer los medios para producir, se ven forzados a trabajar para los capitalistas propietarios. Esta situación de desequilibrio genera, directa o indirectamente,  exclusión.
  • Desigualdad de oportunidades: Unas de las grandes falencias de este sistema es que la desigualdad a nivel económico y cultural de la familia en la que cada persona nace, será prácticamente determinante en la calidad de vida de esa persona. Así, por caso, un hijo de una familia burguesa occidental, no tendrá las mismas oportunidades de desarrollo que una niña campesina tercermundista. El problema está en que la diferencia entre la calidad de vida material de las personas no está ligada a la capacidad y al trabajo sino al “punto de partida” de cada una de ellas. La desigualdad de oportunidades se manifiesta en diferentes ámbitos:
    • Educación: Si bien en los países que adhieren a la carta de Derechos Humanos la educación debería estar garantizada para todos sus habitantes[7], en la práctica esto no ocurre. La gran mayoría de las personas que no tienen acceso a la educación pertenecen a los estratos más bajos de la sociedad. Esto hace que cada vez exista una diferencia mayor entre aquellos que acceden y aquellos que no, ya que tiende a concentrarse el conocimiento y la capacidad crítica en los grupos de elite, que generalmente son funcionales al sistema de exclusión. La inaccesibilidad a la educación por parte de los excluidos, hace cada vez más difícil la movilidad inter-estrato perpetuando y agudizando la exclusión.
    • Acceso al crédito: Este aspecto es de principal importancia para la promoción del desarrollo por medio de la libre empresa. Todo emprendimiento requiere, en este sistema, de un capital inicial, que no puede ser obtenido, legalmente, por otra vía que no sea el crédito. Crédito es confianza, pero actualmente, bien es sabido que para obtenerlo, es necesario poseer una garantía o respaldo “real”, lo que significa que aquellos que no poseen bienes prendables o hipotecables, no pueden acceder a este instrumento. El crédito juntamente con la educación, entendidos como herramientas de desarrollo fundamentales, deberían ser un derecho humano real en la práctica.
    • Capacidad de derecho: La estructura jurídica de la gran mayoria de los países se apoya sobre la premisa de la igualdad ante la ley, aunque en la práctica, la aplicación de la misma tiene fuertes dotes de discriminación a nivel racial, de género y hasta religiosa. En muchos países tanto subdesarrollados como del “primer mundo”, la obsesión por la protección de la propiedad privada, hace que los excluidos sean considerados como una amenaza latente para el orden social, tornando a estos sectores de la sociedad como objeto de opresión y persecución.
    • Dispersión de la responsabilidad: La complejidad y el fuerte arraigo de los conceptos y valores del sistema capitalista, hacen que la responsabilidad por la situación actual de la humanidad no recaiga sobre actores específicos. En otras palabras, “si la responsabilidad es de todos, no es de nadie”[8]. En este sentido, no es posible determinar responsables últimos, ya que, aún los actores cumpliendo correctamente con sus roles, el funcionamiento general del sistema genera constantemente pobreza y exclusión.
    • Autoalimentación del sistema: El capitalismo basado en la acumulación, provoca un “circulo perverso” que se retroalimenta a sí mismo profundizando cada vez mas sus malestares. El sistema ha penetrado tan profundadamente en las estructuras y las personas, que se torna prácticamente imposible revertirlo.

Funcionamiento Actual del Sistema Liberal

Los Actores y Sus Roles

A fin de establecer un marco general de roles de los actores se plantea un modelo que incluye a los tres sectores globales mas representativos del funcionamiento de las estructuras políticas, económicas y sociales actuales.

Los actores actuales del sistema capitalista son: el Sector Privado, el Estado, y el “Tercer” Sector, conformado por las asociaciones civiles y no gubernamentales sin fines de lucro.

El Sector Privado representa al mercado, es decir, oferentes y demandantes. Aquí se encuadra tanto a las familias consumidoras como a los medios de producción, los intermediarios y los facilitadotes, como pueden ser los agentes financieros. El mercado se maneja por el libre juego de la oferta y demanda, y atiende a las necesidades emergentes de las personas que se encuentran incluidas en el sistema de economía de mercado.

El funcionamiento teórico de este agente es que se detecta una necesidad, (o se la genera) y busca la manera de satisfacerla rentablemente. Técnicamente, y sin un análisis más profundo de la cuestión, todas las personas con necesidades podrían acceder a los bienes que ofrecen las empresas a cambio del precio determinado por las fuerzas del mercado. Sin embargo, cada vez es menor el número de personas que puede acceder a este sistema.

Las empresas, “detectando” necesidades y satisfaciéndolas, acumulan recursos que, gracias a los mecanismos financieros, generan más recursos sin un respaldo en la economía real. La acumulación desmedida de capital hace que la distribución sea cada vez más deficiente, expulsando a un sinnúmero de personas hacia afuera del mercado.

Para contrarrestar este efecto, el Estado dispone de una serie de mecanismos distribuidores de la riqueza como son las tasas y los impuestos. Hasta hace algunos años, se denominaba al Estado “de Bienestar”, debido a que garantizaba condiciones mínimas de vida y dignidad, sin embargo, con la privatización del mundo el Estado ha ido perdiendo cada vez más capacidad de intervenir como agente de la economía, reduciendo sus funciones a las que hace siglos se había referido John Locke, “proteger los derechos de propiedad”[9].

El achicamiento del Estado hizo que un gran porcentaje de la humanidad fuera quedando fuera de todo tipo de contención social y económica, el nuevo impulso de las ideas neoliberales sin oposición ideológica debida a la caída del muro de Berlín como símbolo de la caída del comunismo, promovió el achicamiento hasta la casi desaparición de los Estados y con ellos, el derecho de soberanía de los pueblos.

Esta reducción del papel soberano del Estado comenzó a dejar relucir los malestares intrínsecos del sistema capitalista ya que rápidamente millones de personas quedaron fuera del sistema, incrementándose los índices de pobreza, mortalidad infantil, criminalidad y desigualdad en la distribución del ingreso.

Las falencias del Estado para hacerse cargo de las necesidades emergentes de la población mas desfavorecida de la nueva división internacional del trabajo hicieron que apareciera una vasta serie de agentes no gubernamentales, que perseguían, no el lucro sino el bienestar de algunos sectores específicos de la sociedad. Este agente, el denominado “Tercer Sector”, se compone de una serie de asociaciones civiles que procuran la satisfacción de las necesidades de aquellas personas que no pueden acceder por otro mecanismo a los bienes y servicios del cada vez más escaso mercado y la sustentabilidad en el tiempo sin generar rentabilidad.

El Rol dela Iglesia

El rol dela Iglesia, tenida en cuenta como institución Católica, tiene diversas interpretaciones.

Primeramente, la más radical, critica el rol de la Iglesiacomo mecanismo de contención social justamente por esto de ser “de contención”, la idea es que la acción de esta institución, junto con la promesa de una vida posterior en el paraíso para los pobres de este mundo, es un paliativo para las clases sociales desfavorecidas que podrían poner en tela de juicio el status quo de las clases dominantes; siendo así, la Iglesia, funcional a las estructuras de poder de la actualidad. Karl Marx (1818-1883) es el mayor expositor de esta perspectiva, desarrollando el concepto no solo a nivel del catolicismo, sino de las religiones en general, popularizando la frase “la religión es el opio de los pueblos”[10].

En otra concepción más allegada a la institución dela Iglesia, se considera que la acción eclesiástica sirve como modelo de contención, pero no a nivel ideológico, sino a nivel social, espiritual y de realización personal de las personas en diferentes niveles y estratos sociales. Dentro de esta concepción se encuentran dos corrientes diferentes: por un lado la contención entendida desde el punto de vista de la caridad, donde el apoyo sigue siendo vertical y no deja lugar a duda sobre la posición que cada actor ocupa en las relaciones que se establecen por medio de este mecanismo; es clara la división entre el que da y el que recibe.

La caridad entiende a la interacción como del tipo sujeto-objeto, en la que el beneficiario cumple un rol pasivo. “La caridad consuela pero no cuestiona”[11], en esta interacción la persona beneficiaria mantiene su posición en la relación de poder que lo sitúa por debajo de su benefactor, “la mano del que da esta siempre arriba de la de quien recibe”- según opina Carlos Alberto Montaner (n. 1943)[12] haciendo referencia a que la caridad no modifica la estructura de la problemática, por lo que se la entiende como una solución netamente coyuntural.

La segunda corriente, enlazada con la teología de la liberación, comprende a la solidaridad como una cuestión horizontal, en la que establecen relaciones sujeto-sujeto, es decir, donde ambos agentes interactúan en una teórica igualdad de condiciones. Esto, si bien no es posible debido a que cada una de las partes posee una historia y un contexto diferente, se aproxima mucho más a la búsqueda de una solución más estructural a la problemática que enfrenta la sociedad moderna y fundamentalmente los países subdesarrollados.

Algunas de las ideas principales de esta corriente ideológica son:[13]

  • La salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre.
  • Eliminar la pobreza, la explotación, las faltas de oportunidades e injusticias del mundo.
  • Garantizar el acceso a la educación y la salud.
  • La liberación como toma de conciencia ante la realidad socioeconómica latinoamericana.
  • La situación actual de la mayoría contradice el designio histórico de Dios y la pobreza es un pecado social.
  • No solamente hay pecadores, hay víctimas del pecado que necesitan justicia, restauración. Todos somos pecadores, pero en concreto hay que distinguir entre víctima y victimario.
  • Tomar conciencia de la lucha de clases optando siempre por los pobres.
  • Afirmar el sistema democrático profundizando la concientización de las masas acerca de sus verdaderos enemigos para transformar el sistema vigente.
  • Crear un “hombre nuevo” como condición indispensable para asegurar el éxito de la transformación social. El hombre solidario y creativo motor de la actividad humana en contraposición a la mentalidad capitalista de especulación y espíritu de lucro.
  • La libre aceptación de la doctrina evangélica, es decir, primeramente procurar a la persona unas condiciones de vida dignas y posteriormente su adoctrinamiento evangélico si la persona quiere.

Consecuencias Humanas

El funcionamiento global del neoliberalismo ha generado una serie de consecuencias que exceden al ámbito económico y se manifiestan profundamente arraigados en la cultura y la percepción de las personas que lo componen.

Se podría distinguir dos grandes grupos que se desprenden de este sistema de división de la producción: por un lado se encuentran los incluidos en el sistema y por otro los excluidos.

En el primero de estos grupos, los incluidos, se ha generado una serie de comportamientos que cada vez más se unifican a lo largo y ancho de todo el planeta. Estos comportamientos están fuertemente ligados a la cultura de consumo de este sector de la sociedad.

Una de las concepciones que se ha generado en este estamento de la sociedad es la comprensión de la libertad como libertad de consumo. Muchas veces se defiende al sistema que los incluye haciendo hincapié justamente en esta limitada concepción de la libertad. En otros casos, la libertad se convierte en libertinaje, ya que no se encuentra ligada con la responsabilidad. La libertad como capacidad de elegir en diferentes aspectos de la vida implica que la persona debe responder por la opción que ha considerado como correcta, es decir, debe ser responsable por esta elección; lo que muchas veces acontece es que los incluidos actúan sin reparo de la consecuencia de sus actos, por lo que su accionar es impune aun cuando fuese injusto con otras personas.

En principio pareciera ser que este grupo de personas no posee ningún tipo de carencias por ser incluidos al sistema, aunque es este el primer error de concepción sobre la palabra “carencia” ya que esta es muchas veces acotada al ámbito del consumo material, siendo que las necesidades y carencias de los seres humanos trascienden esta instancia. En los incluidos se puede observar privaciones tales como el contacto con la sociedad de la que forman parte, signos de angustia, depresión, un creciente índice de drogadicción otrora reservado a los sectores marginales de la sociedad, vivir para trabajar en lugar de trabajar para vivir, pérdida de valores de comunión familiar, la desinformación o información manipulada por los medios masivos, entre otras.

Dentro del grupo de los excluidos las carencias son más notorias en todos los niveles, la extrema necesidad sobrepasa al aspecto económico ya que la exclusión abarca otras dimensiones como lo son la educación, la salud, la falta de identidad, la falta de previsibilidad sobre el futuro, entre otras. Los excluidos del sistema capitalista están “condenados al olvido” en cuanto que no existen estructuras capaces de contenerlos y cubrir sus necesidades, lo que por supuesto genera angustia y una sensación de resignación e impotencia frente a su propia realidad. En muchos casos la situación es tan adversa que las personas acaban por naturalizarla y tomar como normal el hecho de que existan ricos y pobres.

Conclusión

A modo de conclusión se pretende mencionar que existen diferentes vías de cuestionamiento y acción para modificar las estructuras actuales: Una de ellas esta formada por los mecanismos tradicionales, que tienen que ver con las propuestas liberales como por ejemplo, atraer inversiones extranjeras, establecer un marco jurídico que promueva la actividad privada, establecer un marco de estabilidad, etc. En otras palabras sería poner el Estado al servicio de las empresas y esperar que se cumpla la esperada promesa de “atracción de capitales financieros”.

Esta alternativa no solo que destruye la soberanía de los pueblos sino que además, en muchos casos el factor para atraer inversiones esta ligado a la flexibilización laboral, por lo que se promueve el desarrollo económico en desmedro del desarrollo social. Esto por un lado; desde el punto de vista de la “promesa” de crecimiento de la mano de las empresas multinacionales, si ésta se cumpliera y todos alcanzáramos el nivel de vida de las potencias occidentales, el planeta no sería capaz de soportarlo, ya que el nivel de consumo total exigiría cinco planetas tierra para abastecerlo.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el sistema capitalista considera entre sus premisas una tasa “natural” de desempleo, y por ende de exclusión.[14] Es decir que el sistema capitalista, no ofrece una solución estructural y definitiva a la problemática de la exclusión social.

La segunda “alternativa”, por llamarlo de alguna manera, es en realidad un encare de mayor profundidad a esta problemática, implica replantearse el modelo actual pero no solo a nivel económico, sino que es necesario lograr un nivel de revisión más profundo, que llegue directamente al fondo de la cuestión. Ya se ha mencionado que por medio del capitalismo se puede alcanzar soluciones intermedias en materia de lo económico, en realidad lo que se lograría sería ingresar gente al círculo vicioso, acrecentar el tamaño de la selva, participar a un mayor número de personas del salvajismo necesario para sobrevivir en un mundo que, a este ritmo, se muestra autodestructivo; el replanteo general de las estructuras tiene que ver con cambiar la concepción de fondo, en la cotidianidad de las personas, en un impulso desde la base de las estructuras familiares hacia las estructuras del Estado, y en esta nueva vía tienen un papel fundamental las familias de la elite dominante ya que justamente por tener ese poder de dominar (o influir, a decir de otros autores) un cambio en la mentalidad de este grupo significaría un posterior cambio en el resto de los estamentos de la sociedad.

En lo económico, sería poner la economía al servicio del hombre y no al hombre al servicio de la economía, sería dejar de lado la  ostentación y el lujo, sería comprender que por más inocente e irrelevante que parezca el accionar, siempre tiene una consecuencia sobre los otros, que la cosmovisión del mundo será determinante en la manera de relacionarse de una persona con su entorno, sería notar que no se puede construir un mundo, no hablemos ya de justo; sustentable, basado en el racismo o en el machismo, sería entender que todos tenemos un rol activo en la sociedad, por más pequeño que sea el lugar que se ocupa, sería saber que cada persona, es un agente de cambio social.

El nivel de opresión, de desesperación es tal que todas las personas, sea cual fuere el estrato social al que pertenecen y sea cual fuere su origen, son víctimas y victimarios de la estructura de dominación que el hombre ha creado.


[1] Fuente: Naciones Unidas, Centro de información para Argentina y Uruguay

[2] Felipe Pigna, “Los mitos de la historia argentina”, Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2006.

[3] Citado por: Federico Ast, “En el nombre del Padre, del Hijo y del Santo Mercado”, Buenos Aires, 2006.

[4] John Locke, “Tratado sobre el Gobierno Civil”, Inglaterra, 1690.

[5] Andrés Oppenheimer, “Cuentos Chinos”,  Miami, EEUU, 2005.

[6] Eduardo Galeano, “Patas Arriba: La escuela del mundo al revés”, Montevideo, 1998.

[7] Organización de las Naciones Unidas, “Declaración de los Derechos Humanos (artículo 26)”.

[8] Eduardo Galeano, “Úselo y tírelo”, Montevideo, 1996.

[9] John Locke, op. cit.

[10] Karl Marx, “Manuscritos económicos y filosóficos”, Alemania, 1844 (publicado 1932)

[11] Eduardo Galeano, op. cit.

[12] Carlos Alberto Montaner, “La cultura es lo que importa”, compilado por Samuel Huntington, Buenos Aires, 2004.

[13] Wikipedia, “Teología de la Liberación”, 1972 – 1989.

[14] Blanchard, “Macroeconomía”, McGrew Hill, 2004.Actualmente la tasa “natural” de desempleo ronda el 6% para los países más desarrollados.