EL “CASO” ARGENTINO Y LA GRECIA ACTUAL

La mayor crisis económica y, por ende, política y social argentina, ocurrió en diciembre del 2001. Pero la historia no comenzó allí.

Grecia Argentina

La mayor crisis económica y, por ende, política y social argentina, ocurrió en diciembre del 2001.  Pero la historia no comenzó allí.

Casi cuatro años antes,  en 1998, Argentina entró en recesión. Un importante deficit fiscal, una suba permanente de la deuda pública que debía ser renovada mensualmente y un tipo de cambio fijo por ley,  con un dólar que no respetaba la productividad promedio de la economia. Consecuencia: desempleo, desaliento de la inversión y atraso social.

A fines de 1999 un partido político diferente asumió el gobierno y aceptó un programa del FMI que daría un “blindaje” a la economia argentina.   Rebaja de sueldos de la administración pública y jubilaciones, suba de impuestos a la clase media y fuerte reducción del gasto público.  Por supuesto, más deuda externa.  Este programa, como no podía ser de otra manera, profundizó la crisis.

A principios del 2001 hubo un nuevo programa de ajuste con el FMI. Esta vez se llamó el “megacanje” de la deuda.  Una vez más fracasó, empeoró gravemente la situación social y aumentó considerablemente la deuda externa.  En septiembre de 2001 el FMI hizo un último préstamo.

En diciembre de ese año caía el gobierno, que previamente decretó que los depósitos bancarios serían indisponibles, con caos en las calles, más de 30 muertos, el default desordenado, un gran vació político y una devaluación no menos desordenada que desató la inflación.  El PBI argentino habia acumulado una caída de más de 20 %, la desocupación y la pobreza alcanzaron niveles records históricos en un siglo.

Los gobernantes argentinos de la mano del FMI habian fracasado.

A partir de allí, en abril de 2002, se inicia un nuevo programa con algunas premisas centrales:

i) Sin consumo no hay reactivación;

ii) El superavit fiscal es esencial pero sólo se logra en expansión económica,

iii) Superavit fiscal debe servir para reducir la deuda -previa una dura reestructuración-;

iv) Ese superavit fiscal permite que el Estado se retire como tomador de fondos y por ende bajar el interés para los créditos al sector privado de la economía,

v) Las cuentas públicas sólidas permiten un manejo autónomo del tipo de cambio, con intervenciones estabilizadoras en los mercados y por último, pero no lo menos esencial;

vi.) La necesidad de recrear un “círculo virtuoso” de aumento del

producto-aumento de la productividad-mayor empleo y mejores salarios – mejora en la capacidad de compra de la población.

Ninguno de estos principios fue apoyado por el FMI.  Como consecuencia de ello la reestructuración de la deuda fue aun más dura.  Se hizo la reestructuración más grande de la historia moderna -102.500 millones de dólares-  con una “quita” (reducción de la deuda) cercana al 70 %.  El país retomó su crecimiento a tasas del 9 % anual acumulativo en el trienio 2003-2005.

Es esta una lección que sirva para otros paises?   No, no debe ser una lección, debe ser vista como un “caso” de estudio que a algunos les pueda servir.

Hay similitudes y diferencias con la Grecia actual.  En Grecia la moneda fija no es una ley interna, es un acuerdo internacional de gran alcance.  El default  no se ha producido, lo que permite pensar no en una reestructuración con quita sino en otros métodos menos costosos e igualmente eficientes de reestructuración de deudas soberanas.  La situación social es infinitamente mejor.

Lamentablemente lo que se asemeja mucho son las recetas de salida.  ¿Tres años más de recesión?  No estarán el FMI, Alemania y el Banco Central Europeo confundiendo -como algunos de ellos lo hicieron en Argentina entre 1999 y 2001- una crisis de solvencia con una crisis de liquidez?   La pérdida de competitividad sistémica de una economia (crisis de solvencia) no se arregla con más préstamos y, por ende, con más deuda, mientras el Producto Bruto se reduce y la población se empobrece.