UNA ARGENTINA A DOS VELOCIDADES: LA CLASE MEDIA Y ALTA DISFRUTA, EL RESTO APENAS PROGRESA

Especialistas advierten que el país lleva nueve años sin crisis y ocho de crecimiento y, sin embargo, no hubo cambios en la distribución del ingreso.

En la Argentina modelo 2011 hay dos realidades muy diferentes: mientras que una clase alta y otra media con un pie en el acelerador, motorizan el consumo y mejoraron sus condiciones de vida a partir del crecimiento económico de los últimos años, existen otros segmentos medio y bajo que, a pesar de la mejora de sus ingresos en términos relativos, avanzan casi a paso de hombre.

Hay una Argentina que va más rápido, con pautas de consumo del Primer Mundo o de las grandes urbes; y hay otra Argentina que se estancó, sin signos de movilidad social ascendente y con perspectivas negativas sobre su evolución”, sostuvo Fernando Moiguer, especialista en consumo de la consultora I+E al diario La Nación.

“Llevamos nueve años sin crisis y ocho de crecimiento, pero no hubo mejoras en la polarización. Mejoran los datos absolutos, pero no los relativos“, agregó.

De acuerdo al INDEC, el ingreso del 10% de la población ocupada de menores ingresos creció un 50% entre el cuarto trimestre de 2009 y el mismo período de 2010. Sin embargo,los números son magros: la mejora fue de apenas $200.

Como contrapartida, el 10% que más gana recibió un 31% más, pero sus ingresos pasaron de $3.800 a $5.000.

“Crecemos mucho, pero la sociedad sigue siendo injusta -continúa Moiguer-. Hoy, la Argentina es un país que vive en un mismo territorio, pero con dos lógicas distintas. El derrame no alcanza a los de más abajo, que, aunque vieron que se recuperó su salario real, no pasan al frente y no tienen perspectiva de largo plazo.”

Moiguer señala que hay una porción de la sociedad que se recuperó y pasó de clase baja a media, pero, a diferencia de lo que ocurría antes en la Argentina, ya no tiene aspiraciones de seguir ascendiendo socialmente, y eso se refleja en sus compras porque asume la recuperación como algo transitorio y mantiene pautas de consumo de la clase baja.

La diferencia entre los que más ganan y los que menos disminuyó a partir de 2003. En el último trimestre de ese año, el segmento de mayores ingresos ganaba diez veces más que el de menores ingresos. El momento en que la brecha fue más corta fue en 2008, cuando la diferencia entre los que más y menos ganan fue de 7,5 veces.

Desde entonces ha habido oscilaciones, pero los que más ganan mantienen una diferencia de más de ocho veces con los que menos.

Guillermo Oliveto, de la consultora W explicó que hay un 75% que está dentro del consumo y un 25% que se quedó afuera porque está por debajo de la línea de pobreza.

Esto hace visible una vez más las dos velocidades de la Argentina.

Dentro del 75% que consume, hay un 25% que está en la cima del la pirámide y se caracteriza por ser “gente con opciones”. Es decir que por sus ingresos pueden cambiar el auto, irse de vacaciones y renovar la heladera. El segmento medio consume también, pero hace elecciones: arregla la casa o se va de viaje.

Oliveto aseguró que “la clase alta ya se compró el LCD. Hoy los que mueven este consumo con 30 cuotas son los de clase media, que pueden acceder a estos bienes aspiracionales, y esto se nota en el segundo cordón del conurbano”.

Por otra parte, según un relevamiento de la UCA, a un importante componente de la poblaciónno le alcanza el dinero para el consumo básico (34,3%), otros consumen, pero no ahorran (51,1%) y un grupo minoritario puede ahorrar (14,7%).

En relación al empleo, entre 2004 y 2010 se observa un balance positivo de la situación laboral evidenciado por un aumento del empleo de calidad y una disminución de la desocupación.

Pero estas mejoras no se verificaron con la misma intensidad para el total de la estructura social. Si se analiza quiénes accedieron al empleo digno, creció más en los segmentos medios que en los bajos.

En este sentido, el empleo precario creció más en el segmento inferior y decreció en el superior. “Esto quiere decir que hay una desigualdad, una brecha estructural que se agudizó”, advierte el economista de la UCA Agustín Salvia.

En 2010 sólo 16,1% de los trabajadores del estrato bajo pudieron obtener un empleo digno, mientras que sí lo obtuvo 63,2% de los trabajadores del estrato medio alto.