¿QUÉ ES LA ECONOMÍA EVOLUTIVA?

ecoevolutiva

La economía evolutiva es una corriente de pensamiento económico heterodoxo que se inspira en la biología y el desarrollo evolutivo. Se diferencia de la economía convencional (u ortodoxa) al tomar en cuenta la interacción con el entorno como parte de sus resultados, y el proceso de sus situaciones pasadas como parte de su continua evolución. En este sentido se aleja de las corrientes más convencionales de la economía, donde imperan los principios del homo economicus, el racionalismo y la escasez, por una línea de pensamiento más sistémico y global que toma en cuenta los equilibrios biológicos por sobre los equilibrios de mercado. El tema de la economía evolutiva es el que abordamos hoy en nuestros Conceptos de Economía.

Al igual que la economía convencional, la economía evolutiva considera las complejas interdependencias de la competencia, el crecimiento, el cambio estructural y las limitaciones de los recursos, pero se diferencia en el enfoque que utiliza para analizar estos fenómenos al considerarlos como parte de un sistema mayor o macrosistema. En rigor, la economía evolutiva corresponde a unaverdadera visión “macroeconómica”, dado que toma en cuenta no sólo los procesos de input/output que emplean las industrias, personas e instituciones, sino que además considera las complejas interacciones que involucran el medio ambiente, el agotamiento de los recursos y la calidad de vida.
El enfoque de la economía evolutiva no se centra en el equilibrio de los procesos ni en la maximización de resultados cuantitativos, sino más bien en los procesos que la transforman desde su interior, con sus propias implicaciones. Estos procesos a su vez, emergen de las acciones de diversos agentes con racionalidad limitada que aprenden de la experiencia de estas interacciones. El tema de la economía evolutiva arranca de la metodología de investigación desarrollada por Charles Darwin en su programa evolucionista.

Orígenes del pensamiento evolutivo

Darwin elaboró un marco general para la comprensión de fenómenos que en variaciones aleatorias acumulativas podrían dar origen a cambios en gran escala en el tiempo. Si bien esta linea, a nivel económico, intentó ser abordada por los economistas del pensamiento evolutivo europeo como Robert Owen, Charles Fourier y Pierre Proudhon, fue en Estados Unidos donde el pragmatismo de William James, Charles Peirce y John Dewey permitieron la fundación de dos nuevas disciplinas orientadas a la catalogación y el desarrollo de marcos explicativos: la antropología y la sicología. De toda esta corriente de gran efervescencia intelectual deriva Thorstein Veblen, el primer auténtico economista en la linea de la “economía evolutiva”.

Thorstein Veblen ve la necesidad de tomar en consideración ciertas variaciones culturales a la idea de “naturaleza humana” propuesta por David Hume y pone en relieve el conflicto entre lo industrial y lo material, estableciendo la necesidad de un marco más real para el análisis económico. Veblen detecta que cada cultura depende de su base material y de las habilidades que apoyan su proceso de vida. Su dicotomía es una variante de la “teoria instrumental del valor”, que toma algunas ideas de sus conversaciones con John Dewey.

Dos obras importante de Veblen, pero bastante desconocidas, son Teoría de la clase ociosaTeoría de la empresa del negocio. En ambas, junto a demostrar su conocimiento de la economía neoclásica, manifiesta su rechazo por considerarla limitada y carente de visión evolutiva. Justamente como respuesta a los Principios de Economía (1890) de Alfred Marshall, Veblen publica en 1898 su ensayo¿Por qué la economía no es una ciencia evolutiva?. De ahí viene justamente el término que a partir de los años 20 del siglo pasado acuña Kenneth Boulding, y que luego retoma Joseph Schumpeter.

Schumpeter es el autor de uno de los más importantes trabajos de investigación economica, y que justamente se llama “Teoría de la evolución económica”, de acuerdo al original en alemán. Pero la palabra alemana “Entwicklung” fue traducida desde la primera edición como “desarrollo”, para alejarla del sentido darwinista (recordemos que hay un largo y oscuro período en la historia de Estados Unidos con el conflicto entre creacionismo y evolucionismo). Schumpeter intentó defender su término “Entwicklung”, pero falleció antes de publicar la versión definitiva de su obra.

Schumpeter es, en todo caso, quien propone esta idea radical para la economía: la perspectiva evolutiva. Para Schumpeter, la economía no tiene nunca un punto de equilibrio (como sostiene la economía neoclásica), dado que ese equilibrio está siendo constantemente destruido por los empresarios que introducen nuevas innovaciones en su actividad económica. El equilibrio de esta destrucción creativa se ve constantemente alterado por las nuevas tecnologías dado que altera los flujos normales y hace avanzar o retroceder a las empresas.

La economía evolutiva hoy

Tras Schumpeter, las ideas de la economía evolutiva entraron en un largo silencio hasta 1982 cuando Richard Nelson y Sidney Winter publican Una teoría de la evolución del cambio económico, (An Evolutionary Theory of Economic Change). Estos autores se centran en el tema de los cambios en la tecnología y las costumbres sociales, señalando que si hay algún cambio que se produce constantemente, refleja algún tipo de proceso evolutivo en la línea darwiniana. La tarea es, entonces, identificar esos mecanismos que generan la selección para determinar las posibles variaciones.

Algunos analistas sostienen que los mercados actúan como el principal vehículo de selección, dado que en el mercado las empresas compiten, y quienes no logran atraer una cuota de mercado deben salir. Sin embargo, en este proceso no hay destrucción creativa sino solo concentración de mercados, lo que establece una anomalía. Además, los procesos son irreversibles y muchas veces estas transiciones o quiebres son vistos como el cambio de un estado de dominación a otro estado de dominación. La economía evolutiva busca hacerse cargo de esos cambios a nivel genérico, para establecer el fenómeno económico (productos, tecnologías,instituciones) dentro de un estado global socioeconómico donde la idea de equilibrio esté en armonía con el propio proceso evolutivo.

Evolución, equilibrio y realismo económico

No podemos dejar de decir unas palabras en este día que se cumple el bicentenario del nacimiento deDarwin, quien de alguna manera permitió dar un gran salto en la aventura científica humana. Para leer sobre el autor de la Teoría de la Evolución de las Especies sugiero las lecturas de un experto en el tema, Eduardo Robredo, quien en La revolución naturalista, da cuenta de los intensos debates que se viven entre el creacionismo y el evolucionismo al día de hoy.

Son varios los aspectos por los cuales es necesario abordar el tema de la evolución en un sitio de economía. Como sabemos, las ciencias son evolutivas, tienen una linea ascendente en sus planteamientos y sus paradigmas tienden a ser siempre más explicativos, en círculos que se amplían y configuran un modelo universal. A modo de ejemplo, la física newtoniana (1667) resultó ser un caso particular de la física cuántica (1905); así como el modelo ptolemaico fue superado por el modelo copernicano.

En la ciencia, esto es habitual. Roger Penrose ha demostrado que muchas tesis científicas que en su momento fueron consideradas leyes inmutables, han ido cediendo terreno a nuevas y mejores formas de interpretar el mundo. Según Penrose, Galileo transformó el antiguo misticismo de la ciencia, y Newton, Maxwell y Einstein contribuyeron a su desarrollo hasta explicar el enigmático proceso de los cuerpos cuando se mueven a la velocidad de la luz.

En este aspecto no deja de resultar inquietante que la economía, una ciencia que baja tantas de sus leyes de la física: la ley de la demanda (Newton/gravedad), la teoría cuantitativa del dinero: MV=PQ (Bernouilli/ley de gases) entre muchas otras, se haya negado a crecer y a dar el salto que era necesario en el último cuarto del siglo pasado. Como teoría, la economía lejos de avanzar, de evolucionar como ciencia, se peter-pantanizó y vivió en ese país de nunca jamás, ajena a los problemas reales y obsesionada por la dinámica de los precios como si no existieran temas como el pleno empleo o el desarrollo sustentable.

Paul Krugman en su artículo Saving, investment, Keynes, evolution señala que muchos economistas han dado tal papelón en estos días, que es algo así “como descubrir a eminentes biólogos que no han oído hablar nunca de la teoría de la evolución y el concepto de selección natural”. ¿Cómo hemos llegado a eso?

Keynes detectó que los modelos que se estudian en Economía corresponden a casos particulares de un equilibrio ya existente. Pero que puede haber, y de hecho hay, muchas situaciones de desequilibrio dado que la economía es un fenómeno social vinculado a las personas donde la teoría del comportamiento juega su rol. Por eso llamó a su obra Teoría General, incluyendo como una caso particular a la teoría tradicional del equilibrio walrasiano, que es un caso hipotético, de laboratorio, casi al nivel de la física euclidiana. Hasta que aparecieron los monetaristas que lo resolvían todo con la imprenta y la tasa de interés.

En estos días se habla mucho de Keynes sin saber en verdad qué es lo que dijo realmente; así como se ignora lo que planteó Piero Sraffa, Joan Robinson, Michal Kalecki, y hasta Hyman Minsky ahí, en 1996! y que nadie lo tomó en cuenta ni siquiera tras el crack asiático de 1997. Por suerte, en Financial Times me entero que el Primer Ministro chino Wen Jiabao lee afanosamente La teoría de los sentimientos morales de Adam Smith, y señala lúcidamente, siguiendo a Smith: “si en una sociedad hay una excesiva concentración de la riqueza, no puede haber un desarrollo estable”.

La dominación ideológica perpetrada por la corriente fundamentalista que ha dominado al mundo desde mediados de los años 70, se encargó de sacar hasta de las mallas curriculares de las Universidades los planteamientos de numerosos autores que cuestionaban los principios del libre mercado y las ideas engañosas de Milton Friedman. Y así como se recupera el buen sentido del liberalismo progresista de Adam Smith, lejano al regresionismo de sus seguidores neo-liberales, como costata Wen Jiabao, así también tenemos que recuperar el auténtico sentido evolutivo que quizo dar Keynes a la teoría económica. Ahora volvemos a poner los pies en la tierra, volvemos a los principios de la Ley de Say y a entender que el gasto debe ir acorde al ingreso. Esta es la economía del realismo, ajena a la del fundamentalismo que nos tiene viviendo estos días amargos.