EL DÍA DESPUÉS: JAPÓN YA PLANEA LA RECONSTRUCCIÓN Y EXPERTOS ANTICIPAN QUÉ PASARÁ CON LA ECONOMÍA MUNDIAL

Articulo que  muestra el mejor analisis economico tras la desastre de Japón por el sunami.

En el corto plazo se prevé una marcada contracción de la actividad económica, afectada por el terremoto. Pero los analistas confían en que podrá ocurrir una rápida recuperación, liderada por la construcción y fondeada por el sector público

De repente, todo cambió. Cuando los inversores posaban su mirada sobre la situación en Oriente Medio sucedió lo inesperado: un tsunami de inusitadas dimensiones hizo sucumbir a Japón y paralizó al planeta.
La magnitud de la catástrofe hace que el freno en la actividad económica y la destrucción parcial o total de importantes obras de infraestructura, amenace con aplastar por un buen tiempo los esfuerzos de ese país por consolidar su recuperación y, en definitiva, volver a ser la segunda potencia mundial, posición que ahora está en manos de China.

El sismo se produjo justo cuando ese país estaba a punto de dejar atrás la caída sufrida a finales de 2010, período en el que truncó su reactivación por el descenso de sus exportaciones y la contracción del consumo.

“Todavía no sabemos la escala total del daño, pero considerando lo que ocurrió después del terremoto, esto ciertamente llevará al Gobierno a aprobar un presupuesto de emergencia. Es de esperar que el ritmo económico se resienta bastante”, sostuvo el analista Yasuo Yamamoto.

De acuerdo con algunas estimaciones, muy preliminares, el crecimiento del PBI de ese país se reduciría al 2%, desde una base inicial de casi el 3,5% realizada por el Banco Central nipón.

El primer impacto en la industria japonesa
Entre las zonas más afectadas por el sismo, se encuentra la ciudad de Sendai, al oeste de Tokio, un polo de gran importancia para el sector automotor y de la alta tecnología.

Como consecuencia del fenómeno, numerosas plantas de automóviles, fábricas de productos electrónicos y refinerías debieron cerrar sus puertas.

Gigantes de la electrónica como Sony, Panasonic y Sharp, por mencionar sólo algunos casos, tuvieron que evacuar sus plantas.

Otro de los grandes, Samsung -el mayor fabricante mundial de televisores y chips de memoria- también interrumpió sus actividades.

En el mundo automotor Toyota paralizó la producción en una fábrica de autopartes y dos plantas de ensamble, mientras que Nissan, la segunda mayor automotriz del país, suspendió sus operaciones por unos días.

También se vieron obligadas a seguir el mismo camino importantes compañías mineras y tres refinerías de petróleo que, en conjunto, producen el 30% del combustible del país.

Otro sector seriamente dañado fue el de las compañías reaseguradoras.

Por este motivo, las tres más importantes del sector, Munich Re, Swiss Re and Hannover Re, registraron caídas superiores al 5% en el mercado de Francfort.

“Es obvio que estas empresas son las más perjudicadas. En términos de actividad, la reconstrucción futura será un motor de crecimiento. Pero a muy corto plazo habrá un impacto económico negativo”, afirmó José Luis Martínez Campuzano, del Citi.

Otro rubro que recibió un duro golpe es el manufacturero. “Este terremoto reducirá la producción japonesa en el corto plazo“, agregó Takuji Okubo, economista de Société Générale en Tokio.

El impacto en su moneda
Desde el punto de vista financiero, los primeros efectos del terremoto fueron el abrupto descenso de las cotizaciones de la Bolsa de Tokio, el fuerte salto de su moneda y la fuga de los inversores hacia los denominados valores refugio.

En los mercados de divisas, la noticia causó un desplome del yen frente al dólar, que se depreció un 1,47% frente a los niveles que tenía antes del terremoto.

Al final de la rueda registró su mayor recorte en tres meses, hasta un nivel de 82,30 unidades por billete verde.

Para Ignacio Galán, asesor financiero de InvertirOnline, “todo lo ocurrido afectó en principio a los mercados de Asia, profundizando las bajas. Pero sumó incertidumbre a las plazas de todo el mundo”.

Abrupto cambio de la agenda de Gobierno
Hasta la madrugada del viernes, los principales problemas del Gobierno que dirige Naoto Kan eran tratar de frenar el alto endeudamiento del Estado y luchar contra la persistente deflación.

Pero ahora sus prioridades han cambiado: auxiliar a las víctimas e iniciar la reconstrucción de buena parte de la costa este del país.

Tradicionalmente, los trabajos de recuperación tras una catástrofe suponen la puesta en marcha de infinidad de tareas que dan un gran impulso económico, capaz de contrarrestar los efectos de la tragedia, pues incrementa los recursos y el dinero en circulación.

No obstante, en este caso el problema es que esta medida implicará aumentar la deuda pública, que ya está sobredimensionada, pues equivale nada menos que al 200% de su PBI.

Con este porcentaje ostenta el mayor endeudamiento entre los países desarrollados.

Como si fuera poco, su nivel de déficit, que alcanza al 10% del PBI, ofrece muy poco margen de maniobra.

“No es la mejor posición de salida para la reconstrucción”, advirtió Robert Subbaraman, del banco Nomura.

“Lo ocurrido es realmente lo peor que podría haberle pasado a Japón y encima en el peor momento“, sostuvo el economista Nouriel Roubini.

La historia juega en contra
“El ultimo gran terremoto que asoló Japón fue el de Kobe, en enero de 1995, y causó daños por más de 100.000 millones de dólares“, recordó al Financial Times Geoffrey Yu, analista de UBS.

Durante los siguientes tres meses, la cotización del yen frente al dólar subió un 20%. “Hay razones para pensar que la reacción ahora será similar“, añadió.

La diferencia entre este momento y aquél es que la zona devastada en esta ocasión ni está tan poblada ni tiene tanta presencia industrial como la de hace 16 años, en la costa oeste del país.

Las primeras estimaciones indican que los daños provocados por la actual catástrofeascenderían hasta u$s20 mil millones.

Según un documento elaborado por el BCI Capital de Chile “el aparato productivo privado y a la infraestructura pública causarán retrasos transitorios en el flujo de exportaciones y mayores presiones inflacionarias”.

Ya se apuesta a los efectos de la reconstrucción
Apenas horas más tarde de haber cerrado el mercado cambiario, y con la previsión de que tanto el Gobierno como los inversores privados deberán repatriar parte de su capital invertido en el extranjero – para llevar a cabo la reconstrucción de las zonas devastadas – el yen comenzó a recuperar posiciones frente a la moneda estadounidense, hasta rebasar los 83 yenes.

“Naturalmente el país se verá afectado en el corto plazo. Pero una vez que se ponga en marcha el programa de reconstrucción, va a mostrar un mayor nivel de actividad económica“, apuntó el economista Luis Palma Cané.

“Un shock de esta envergadura debilitará la economía en los próximos meses”, añadió Roubini en una entrevista a Bloomberg. Sin embargo, señaló que “con el tiempo los estímulos fiscales causarán el efecto contrario”.

Según Darío Epstein, de Research for Traders, “el estímulo para reconstruir a Japón vendrá principalmente del sector público. Esto va a generar muchos puestos de trabajo, sobre todos en sectores como el de la construcción y energía”.

“A corto plazo puede esperarse una suba de precios de las materias primas agrícolas por la caída del stock. En el largo, la economía nipona se reactivará a partir de la inversión en infraestructura”, consideró el economista Mauro Gini, de FDI Gerenciamiento Patrimonial.

El efecto de corto plazo
El desastre generó presunciones de que muchas empresas clave sufran grandes trastornos, al menos en los próximos meses.

Las acciones probablemente caerán el lunes, especialmente en aquellas compañías que tienen fábricas en las áreas afectadas, pero probablemente la corriente vendedora será corta”, comentó Mitsuhsige Akino, CEO de un fondo de inversiones de Tokio.

Pese a todo, según los analistas internacionales, cabría esperar que si bien en los primeros meses las consecuencias serán negativas, Japón pasará luego a un rápido período de recuperación.

Los efectos sobre la economía mundial
“Lo sucedido preocupa porque Japón es la tercera economía mundial, por la producción de bienes y servicios. Venía remontando un último trimestre en 2010 que no había sido muy bueno. Obviamente esto va a detener ese ritmo“, sostuvo Ignacio Galán, asesor financiero de InvertirOnline.

Para Agustín Cramo “por su posición de tercer actor en el escenario mundial lo sucedido dejará secuelas en el crecimiento global”.

Posteriormente, los mercados retomarán la tendencia que tenían hasta antes del desastre, viéndose afectados sólo aquellos sectores que estén más vinculados con ese país, como el mercado automotriz y electrónico“, destacó.

Palma Cané tiene una visión más optimista. Destacó que “la situación macro a nivel mundial no cambió para nada”.

“Más allá de cuestiones estrictamente humanitarias, las ventas en Estados Unidos crecieron por octavo mes consecutivo”, concluyó el economista.

En la Argentina, impacto limitado
Cabe destacar que la relación comercial que la Argentina mantiene con Japón, si bien está experimentando una interesante tasa de crecimiento, no es de las más relevantes para el país, dado que esta economía no figura dentro de los 15 principales mercados para las exportaciones con sello nacional.

El año pasado, los envíos totalizaron unos u$s811 millones, lo que representó apenas el 1,2% de las exportaciones totales realizadas por la Argentina.

En este contexto, un dato a destacar es que la relación bilateral es deficitaria desde hace años.

Sucede que este país asiático exporta mayormente bienes de capital y productos de muy alto valor agregado.

Como contrapartida, los envíos argentinos están fuertemente “commoditizados”, dado que el 80% de los mismos están concentrados en cereales, minerales, aluminio y pescado.

A la hora de evaluar el potencial impacto comercial para la Argentina y los países exportadores de la región, el economista Tomás Bulat destacó que “la demanda de Japón no es tan grande,es una economía bastante cerrada. Por eso no es de esperar que cause un importante efecto -en el plano comercial- en el resto del mundo, aunque entre las más más perjudicadas estarán las economías asiáticas”.